Milton Luna Tamayo

Cambios veloces

Muy importante vacunar a 9 millones de personas en 100 días. Pero es insuficiente para arrinconar a la pandemia. Se demanda de una población disciplinada-educada siguiendo las prácticas de bioseguridad para que la inmunización no sea un ejercicio inútil, como lo está siendo en Chile, país líder mundial en vacunación, pero que este fin de semana fue a un confinamiento total.

La pandemia no solo debe ser usada para superar la situación crítica coyuntural. Debería servir para formular cuestionamientos estructurales sobre nuestro futuro.

La pandemia ha revelado las enormes inequidades y desigualdades. También ha ubicado en primer plano la necesidad de usar los instrumentos de la revolución informática. Se ha acelerado un cambio radical, la industria 4.0, la cuarta revolución industrial.

Los robots están reemplazando a los humanos en mayores y diversas tareas. El covid potenció el proceso. Muchas empresas en los países industrializados han perdido dinero por el confinamiento de sus empleados, por lo que han decidido reemplazarlos por robots, dinámica que venía desde hace rato.

Si la tendencia sigue, para los próximos 5 años en el mundo habrá una pérdida de 85 millones de puestos de trabajo. ¿En qué áreas? Automotriz, electricidad y electrónica, metal y maquinaria, plásticos y productos químicos, textiles, alimentación y servicios.

En primer lugar la agresiva automatización afectará a las grandes empresas de los países ricos. No así a las medianas y pequeñas, a las pymes de los pobres que absorben alrededor de un 60% de los empleos. Sin embargo, tales pequeñas empresas no tendrán el tiempo para adaptarse al rápido movimiento de la automatización, profundizando el rezago tecnológico. La brecha en entre países pobres y ricos se ampliará.

El fenómeno de la mayor automatización se realizará en los países ricos, cuyas grandes empresas en las últimas décadas trasladaron su producción fabril a los países pobres por el menor costo de la mano de obra. Con la robotización vuelve la producción sus territorios, a Europa y EE.UU. Los países pobres tendrán menos empleo.

Con la automatización podrían surgir 97 millones de nuevos puestos de trabajo, que serán para las personas que tengan mejor educación. Los que pierden sus trabajos se sumarán a los millones de marginados.

Vivimos cambios rápidos. Las viejas generaciones no tendrán tiempo de reeducarse. Y las nuevas, que no dispongan de una educación adecuada, quedan fuera de todo. Son seres humanos desechables.

Se requiere de una educación que no forme para los viejos empleos. La educación debe proponer nuevas profesiones y formar personas abiertas, con sentido crítico, no dogmáticas, sensibles, con capacidades de discernir y crear usando la gigantesca información que circula. Una nueva educación es ineludible. También una ciencia y tecnología pertinentes y acordes con nuestras necesidades.