Alfredo Negrete

El gran elector

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Jueves 03 de octubre 2019

No era nadie conocido; más bien, una referencia pública por su voluntad y obra social. A sabiendas de los riesgos, aceptó y resistió ser candidato y luego Vicepresidente de la República. Allí marcó sutiles diferencias, imposible de ocultar con el Jefe Supremo. Luego, aceptó la candidatura a la Presidencia conociendo que se enfrentaría a feroces e insatisfechas fieras. Ganó en un polémico escrutinio y asumió la Presidencia de la República.

En ese cargo, sin satisfacer la demanda mayoritaria de la población ante el latrocinio y el desastre institucional, logró algunos hitos, cuya magnitud se reconocerá después. Hizo saltar los fusibles de la Vicepresidencia por dos oportunidades; derrumbó parcialmente el Consejo de Participación Ciudadana que era la clave del correismo y logró zafarse de Unasur y el chavismo; además, convenir con las Naciones Unidas un asilo temporal de la Ministra de Relaciones Exteriores, un verdadero enclave del régimen venezolano.

Pero la historia no lo dejó quieto. En la arena política del país, actualmente por fuerza de las circunstancias y los crasos errores de los principales candidatos está condenado a dirimir durante el proceso con su decisivo apoyo. No tiene la experiencia política como sus antecesores en el cargo, pero se ha convertido en El Gran Elector como fue Federico Guillermo I de Brandemburgo. Queda la duda: ¿cómo puede convertirse en un mandatario que cambie la industria de pulverización institucional que vive la nación hace más de una década? Tiene la gran ventaja de que los asesores y el ego de los principales aspirantes a la Presidencia no tardarán en comprender que ni solos ni con alianzas menores podrán alcanzar el solio presidencial. Por tanto, se necesita una alianza entre el poder constituido y los aspirantes a serlo. Debe empezar con la designación de un candidato a vicepresidente que salga de la artesanía que el régimen ha instalado en el Palacio de Carondelet. La alianza será entre el régimen y uno de los aspirantes. No será imbatible, pero podrá convertirse en la opción más fuerte para el 2021. Los candidatos fuera del gobierno no tienen otra salida, pues los resultados de las ultimas elecciones permiten concluir que a nivel nacional es difícil una tercera opción. El correismo continuará hundido en el fango de Odebrecht, Arroz verde, la refinería de Esmeraldas, la deuda con China y un madurismo enfermizo. Por eso, de no variar las condiciones, incluso con las medidas - ¿trabajo con los emprendedores por tres años sin garantía ni indemnización?- superan de largo a los tercerizadores del pasado. En consecuencia, los ungidos tendrán el dilema de convertirse en aves de medio pelo o en alados depredadores por el hambre.

Hay dos claves que no pueden descuidarse en Pichincha y Manabí. Los andinos no superan la depresión en el páramo político en que vegetan. Manabí, en su hábitat político, ha demostrado su fervor religioso con una biblia conocida como Fenicia.