Simón Espinosa Cordero

Debajo de la cama

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Domingo 16 de septiembre 2018

Debajo de la cama de un extorsionado en la Asamblea Nacional, hemos encontrado un Diario. Para proteger la identidad de la víctima, solamente diremos que es natural de Cojitambo, provincia de Cañar. Le contrató un asambleísta, de cuyo nombre queremos olvidarnos. No somos jueces. Copiamos fragmentos del Diario y los ponemos a disposición de la ilustrada conciencia de vuestras señorías.

Martes 19 de mayo de 2015: Gracias a una prima hermana, ex amante del asambleísta, tengo el puesto de asesor. Mi prima me dijo: “Usted, paisano, es bien leído y escribido, como somos los de por aquí. Le va a ser útil en corregirle los discursos y darle buenos consejos. La Virgen de la Nube le ha de ayudar”. Me entrevisto con él a las 10 de la mañana para recibir sus instrucciones. Me va a pagar tres mil dólares. Debo darle seiscientos mensuales, de lo contrario, me bota a la calle. Acepto. (Dice que son para el partido del presidente. No le creo. Se ha de quedar con la plata).

Viernes 22 de mayo: Me llama, me dice: -“Esta noche me invitas al Striptease 515 para celebrar la Batalla de Pichincha. Los gastos corren de tu parte. Sois mi asesor”. -Pero honorable asambleísta, estoy chiro. –“Pídele a tu prima que te preste”. (¡Carajo! Soy asesor, no asexsor).

Lunes 1 de junio: Me da una lista de compras: dos de whisky, tres quesos, cuatro frascos de vinagre balsámico de Modena, cinco libras de camarones, seis cajas de Secotex-ocas de 04mg. Me da la receta y me dice “Es para que no me operen de la próstata”.

Le digo: -Voy a averiguar cuánto cuesta y regreso para que me dé el dinero.

Me responde: -“Esto corre de tu cuenta, o ¿quieres que te ponga de patitas en la calle?” (Está puliendo su vocabulario con una chica española, porque se va a ir a Madrid el próximo 12 de octubre, Día de la Hispanidad, acompañando a tres asambleístas. Diputadas, se decía antes. Mi jefe es cuencano y tiene buena pinta).

Sábado 10 de octubre. Tuve que comprarle un sombrero fino de paja toquilla “para lucirlo, me dijo, en el Estadio Santiago Bernabeu. Ya nos reservó las entradas el director de personal. Nos vamos con pasaporte diplomático y llevamos una valija diplomática. No te digo de quien, chaval, porque en boca cerrada no entran moscas”. (No me parece que ha de ser droga, porque la nariz del jefe se ve bien. Le cuento a mi prima. “Toñito, me responde, la Asamblea te está volviendo tontito. ¿Qué tiene que ver la valija con la nariz? Ha de ser para el círculo rosa de Carondelet”. Abro los ojos. Sí, parezco de Cojitambo, me digo. Y me fui a comer tripa mishqui en el parque de la Floresta).

Miércoles 4 de noviembre. Cobré los tres mil. Puse la renuncia desde Azogues.

Aquí termina el Diario. “La leña está verde y el humo me hace llorar”.