Rodrigo Borja

“Cortina de hierro”

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Domingo 14 de abril 2019

Célebre frase pronunciada por el líder político inglés Winston Churchill, cuando terminaba la Segunda Guerra Mundial, para referirse a la ruptura entre el bloque comunista y los países de Occidente, que dio lugar a la profunda y rígida división del planeta en dos grandes zonas de influencia.

En su discurso de Fulton el 5 de marzo de 1946 Churchill afirmó con admirable elocuencia y precisión gráfica que “desde Stettin en el Báltico hasta Trieste en el Adriático, ha caído sobre el continente europeo una cortina de hierro”. Así definió a la línea que desde entonces partió al planeta en dos bloques incomunicados y hostiles.

Siguiendo la elocuente expresión del líder inglés, desde aquel momento se generalizó la denominación “cortina de hierro” para señalar la tajante división geopolítica entre las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, y el bloque oriental comandado por la Unión Soviética.

Y los dos bloques mantuvieron entre sí una permanente hostilidad durante los 44 años que duró lo que el asesor presidencial norteamericano Bernard Baruch llamó “cold war”, expresión que, difundida por el periodista Walter Lippmann, terminó por formar parte del vocabulario político internacional.

Ya en la conferencia de Yalta de 1945 pudieron adivinarse las intenciones de los “aliados” respecto del futuro. El surgimiento del nazi-fascismo y la guerra sólo postergaron el enfrentamiento. Las divergencias ideológicas e intereses económicos entre la Unión Soviética y las potencias de Occidente eran demasiado profundos. Recordemos que en 1939, durante el XVIII Congreso del Partido Comunista soviético, Stalin profirió duras amenazas contra las potencias occidentales. En diciembre de ese año la Unión Soviética fue expulsada de la Liga de las Naciones por su guerra contra Finlandia. A fines de los años 40 el portavoz soviético ante el Kominform, Andrei Zhadanov, describió la situación mundial como la división absoluta en dos campos hostiles e irreconciliables y denunció a los países independientes de Asia como “lacayos del imperialismo”. Y el Secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles, condenó en 1950 la neutralidad de algunos países como “obsoleta“, “inmoral“ y “miope“.

Vinieron entonces las alianzas militares. Fue profundizándose la ruptura total entre los países occidentales y los del este europeo, alineados en dos sistemas políticos y económicos antagónicos, y tomó cuerpo la “guerra fría”, que tanto habría de atormentar a la humanidad, hasta que se la levantó en 1989 con el desplome de la URSS.

Durante su visita al Kremlin, el presidente Bill Clinton firmó con el presidente ruso Boris Yeltsin, en enero del 94, la “Declaración de Moscú” y los misiles nucleares dejaron de apuntarse mutuamente.