Óscar Vela Descalzo

Simón dice...

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Domingo 30 de abril 2017

En el popular juego infantil, Simón lleva la batuta de lo que los demás deben hacer. Simón dice que salten y todos saltan… Simón dice que bailen y todos bailan… En el Ecuador también hay un Simón que dice muchas cosas que provocan un efecto inmediato a pesar de que no se trata solo de un juego. Por ejemplo, si Simón escribe un artículo, lo leemos; si Simón destapa su buen humor, nos reímos; si Simón profundiza en un tema, lo comprendemos; Si Simón concluye que en un caso hubo corrupción, confiamos.

Simón Espinosa es por sobre todas las cosas un buen hombre, pero además es un connotado periodista, erudito y ensayista; un hombre de pluma severa y lapidaria dotada al mismo tiempo de un humor refinado. Hace algunos años mantuvimos una larga charla en la que reveló sus secretos de juventud, los que lo llevaron a separarse del sacerdocio por el amor hacia la mujer de toda su vida, los que más tarde lo condujeron por el camino de la opinión y la información, y también los que lo acercaron a la investigación de la corrupción, ese tumor canceroso que está matando a nuestro país.

Estos días he vuelto a escuchar esa entrevista en la que la voz de Simón cae implacable envuelta en una dicción clara y precisa, en especial cuando se refiere a la corrupción en el sector público a la que ha dedicado buena parte de sus últimos años. Al respecto afirmaba Simón: “La corrupción es parte de la sustancia de la que está hecha el ser humano. Se la puede combatir, pero nunca se la erradicará por completo”.

Sobre la libertad de expresión y la ausencia de reacción del pueblo frente a los excesos del poder, reflexionaba: “La definición de democracia dice que la autoridad nace del pueblo. Es por tanto el pueblo el que puede juzgar al poder, pero si a ese pueblo se lo adormece y se lo desinforma, si se censura la información que debe llegar a él, ya no podrá criticar ni levantar la voz. Eso es lo que hacen los tiranos cuando quieren perpetuarse en el poder”.
Aquella ocasión hablamos también de libros, algo inevitable cuando se charla con Simón Espinosa. El ‘Ulises’ de James Joyce, uno de sus libros favoritos, quizás su referencia literaria mayor, despierta en él la vocación del maestro generoso que no se cansa jamás de entregar su sabiduría a la distintas generaciones que lo han podido escuchar. “ Ulises es el viaje interior de un hombre (Leopold Bloom) que carga consigo todas sus miserias. Llegó a ser una obra tan conmovedora, tan crítica e impactante que la segunda edición fue quemada casi en su totalidad. Es que el ser humano no soporta que descubran lo que guarda en su interior”.

Durante los últimos días su nombre ha vuelto a copar los medios de comunicación por el vergonzoso juicio al que fue sometido junto con sus compañeros de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción. A pesar de la tensión y de la humillación que sufrió, Simón dice que seguirá en la lucha, y nadie duda que así será, pues los que lo conocemos sabemos lo que vale su palabra.