Enrique Echeverría

5 de diciembre

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Lunes 11 de diciembre 2017

El 5 de diciembre de 2017 contiene un suceso luctuoso; el de 1966, de éxito comercial internacional para el país.

El primero, lamenta el fallecimiento de César Larrea Velásquez, periodista de alta categoría, Director del vespertino Últimas Noticias por muchos años, a quien, Quito le debe parte del impulso de su progreso. En las páginas del vespertino publicaba las necesidades de los barrios y de la Capital del Ecuador, por supuesto con la anuencia y estímulo de los dueños de la empresa Carlos y Jorge Mantilla Ortega. A César se le debe la serenata quiteña, los inicios de la competencia, ahora con amplitud mundial, la Carrera 15K, entre otros aportes. Trabajador infatigable y tenaz, cumplió bien su misión periodística y patriótica. Merece un recuerdo afectuoso.

El otro (5 de diciembre de 1966), abrió el mercado socialista de Europa para las exportaciones ecuatorianas. Era Presidente el Dr. Otto Arosemena Gómez, quien inició su mandato el 16 de noviembre. El 5 de diciembre estaba a las puertas; y, en aquel entonces, se acostumbraba bailes masivos en las calles, pues no había peligro alguno.

El joven y nuevo Presidente había estado indeciso en cuanto a salir a la calle y mezclarse con la multitud: unos le aconsejaban sí; otros, no. En tal situación llamó a la redacción de EL COMERCIO, pidiendo que una persona vaya al Palacio. Preguntó: ¿salgo o no? El periodista le aconsejó que salga: los quiteños son personas de bien.

En el primer tomo del libro testimonial del consagrado periodista Alfonso Espinosa de los Monteros, intitulado Memorias, se lee: “En realidad, Otto buscaba popularidad a toda costa. Le gustaba el contacto con el pueblo. En unas fiestas decembrinas, acuerdo haber coincidido con él una noche quiteña de aquellas que empezaron a tener mucha fama. Otto se codeaba con la gente y fue un quiteño más en aquellas fiestas” Todo fue que la gente advirtiera su presencia en la calle y acudió a saludarle y pedirle que se tome “un trago” por Quito. Tantos tuvo que ingerir en las dos cuadras que debió recorrer pero resistió: estaba en su plena juventud.

De vuelta al Palacio recibió la información del autor de esta nota, que había un delegado alemán llamado Gunter Berghloz tratando de abrir relaciones comerciales con Ecuador a nombre del gobierno de su país. Lo sabía por mi trabajo periodístico. Como la parte oriental de Alemania no era reconocida como país independiente, no obtenía respuesta de las autoridades nacionales. El Presidente Arosemena convocó para el 7 de diciembre al Ministro de Economía Dr. Galo Pico Mantilla y en una reunión conjunta autorizó la apertura de una “Oficina Comercial”. Se abrió, entonces, la de la República Democrática Alemana. Tras ella vinieron la de la Unión Soviética, Bulgaria, Rumanía. Nuestro banano tenía un nuevo mercado.