Enrique Ayala Mora

Comer fritada

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Viernes 28 de diciembre 2018

Hace un tiempo, una asidua lectora me llamó para felicitarme por mi artículo sobre Mama Miche, pero se quejó de que no había advertido que es “dañina” para la salud. Le agradecí muy cordialmente, pero le indiqué que no es verdad que la fritada sea dañina. Desde luego que pacientes de ciertas enfermedades deben seguir instrucciones médicas sobre su alimentación, pero el común de los mortales no tiene nada que temer.

Nuestra tradicional “fritada”, elaborada como sabemos con carne de puerco, era vista con sospecha. Más de un médico decía: “fritada ni ver”. Comerse un platito era un “pecadillo”. Se lo hacía a escondidas y pidiendo perdón. Pero la fritada no solo se ha reivindicado, sino que se consume cada vez más. Se ha convertido en verdadero “plato nacional”. Compite exitosamente con los hot dogs y el Pollo frito en los centros comerciales, “malls” y salones de comida. Ahora se come más fritada que nunca y se reconoce que la carne de chancho no es mala. Es un alimento sano que aporta sustancias importantes al organismo.

Dice una enciclopedia popular: “El cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, hierro, vitaminas y minerales al igual que otras carnes, sin embargo podemos rescatar el mayor aporte de vitaminas B1 o tiamina cuyo contenido es cinco veces mayor que el resto de las carnes (la tiamina es una vitamina que interviene en el metabolismo energético y en la conducción nerviosa). También la carne de cerdo tiene un alto aporte de potasio y bajo contenido de sodio. Podemos concluir que la carne de cerdo es saludable y puede ser incluida dentro de un plan de alimentación saludable 1- 2 veces por semana (alternando con otras carnes)”. La grasa de cerdo ingerida con moderación no hace daño. Su carne, salvo prohibición médica, es recomendable. Y la fritada imbabureña tiene algo que la vuelve más sana: se prepara solo en agua, sin añadirle ningún ingrediente para freírla. Se desgrasa en el proceso de su preparación. Por eso es “seca”, al contrario de otros platos nacionales también preparados con cerdo.

Además, los ingredientes han mejorado. Buena parte de los chanchos que se comercializan son criados en instalaciones higiénicas, sin peligro de triquinas u otras enfermedades. Su carne es segura y liviana, sin que pierda sabor. Gloriana Arce, nutricionista costarricense, dice que se puede comer fritada regularmente: “nada hacemos con satanizar cualquier alimento o bebida, lo importante es que cada persona logre un balance entre las calorías que come y las calorías que gasta”.

Gracias a la lectora que me ha puesto a hablar de fritada, aunque sea después de meses, porque me ha permitido aclarar cosas y recomendar que se disfrute de ella.

Al fin y al cabo, soy de Imbabura, que es la capital mundial de la fritada. Feliz año a los lectores, con una fritadita.