Diego Araujo Sánchez

Un libro olvidado

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Martes 12 de febrero 2019

Este año se cumplen 100 de la publicación de un libro muy poco conocido, “Las anécdotas de mi vida”, del insigne liberal guayaquileño Miguel Valverde. Sus páginas tienen la fuerza de las experiencias vividas y muestran a un notable escritor olvidado, con gran capacidad para la crónica y el relato autobiográfico.

Entre las páginas de carácter político, sobresalen las del enfrentamiento de Valverde y su compañero Federico Proaño con Gabriel García Moreno. Los dos jóvenes sufren el destierro al Oriente en febrero de 1875, por “La Nueva Era”, periódico que suscitó la iracunda reacción del Tirano. El viaje primero hasta Archidona, las caminatas por la selva, la navegación por el Napo, el contacto de los desterrados con un grupo de indígenas desnudos que tenían cautiva a una jovencita de otro grupo enemigo, la forma como se salvan de la muerte después de quedar abandonados e inermes en el último lugar reconocido entonces como ecuatoriano y todas las experiencias ulteriores en la ruta hacia Iquitos por el Amazonas, el paso por la cascada de Pumayacu y por Moyobamba y Chachapoyas, la visita a Cajamarca y la llegada a Lima el 4 de julio, configuran un apasionante relato de aventuras, una inolvidable crónica de las penalidades del destierro.

En el extremo opuesto, se hallan aventuras de tinte irónico, como cuando Valverde asiste en Cuenca a una cena con el recién elegido presidente Antonio Borrero y se escapa de ser atrapado por una muchachita en plan de matrimonio. Otras páginas narran cómo se libra de sus perseguidores en la lucha con Eloy Alfaro contra Ignacio de Veintemilla y registran el humillante castigo que recibe del violento dictador a quien otrora Valverde apoyó en la usurpación del poder.

Un testimonio sorprendente es la confidencia que le hace Manuel Polanco en la cárcel con las inculpaciones contra sí mismo y el general Francisco Javier Salazar en el asesinato a García Moreno.

Interesantísimo resulta el relato de la muerte del arzobispo de Quito, Ignacio Checa y Barba, envenenado el 30 de marzo de 1877. El autor atribuye el crimen al canónigo Manuel Andrade. Hay en este episodio un escorzo de novela: el sacerdote, que seduce a una muchacha, contrata a Joaquín Pinto para decorar con sus pinturas la casa que había destinado para la joven; pero el artista se enamora de ella y los dos amantes se fugan y provocan la persecución del clérigo al seductor. El escándalo lleva al Arzobispo a llamar al orden a Andrade y aquello motiva su venganza…

Recreando múltiples e insólitos episodios en el itinerario vital del escritor, “Las anécdotas de mi vida” traza un vívido fresco de la historia ecuatoriana entre 1856 y 1883: a un año por cumplirse los 100 de la muerte de Valverde, el libro merece salir del olvido con una edición crítica.