Carlos Jaramillo

Obra ejemplar y silenciosa

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 50
Sábado 22 de septiembre 2018

Cuando se produjo el terremoto del 16 de abril del 2016, que dejó el saldo trágico de 671 muertos, miles de damnificados y daños materiales calculados en 3.300 millones de dólares, especialmente en las provincias de Manabí y Esmeraldas, la primera expresión de solidaridad y ayuda que se hizo presente fue de la ciudad de Quito, que, a través de su Municipio Metropolitano, envió de inmediato brigadas de socorristas para que participen en las tareas de rescate de las víctima y primeros auxilios.
Luego se efectuó la recolección de medicinas, alimentos, ropa, etc., en la que los quiteños y más residentes en esta capital demostraron su espíritu fraterno.

Ahora bien puede decirse que ha asumido la posta una institución de nobles propósitos como es el Club Rotario de Quito Latitud Cero, que preside el doctor Fabián Sancho.

Este Club Rotario conjuntamente con la Fundación Campesina Muisne Esmeraldas (Fucame), que dirige el padre salesiano Giuliano Vallotto, diseñó e hizo realidad la “Villa Alegría”, proyecto integral de vivienda y desarrollo comunal, cuya primera etapa se entregó ayer, sin aspavientos, a campesinos de escasos recursos de la zona en la que se localizó el epicentro del catastrófico movimiento sísmico.

La obra realizada contempla la construcción de 40 viviendas de dos pisos, con paredes de bloque, madera y guadúa y techo metálico, bajo la dirección técnica de los socios arquitecto Luis Jalil e ingeniero Mario Iturralde.

Simultáneamente se ha construido un pozo de “agua segura”, vías de acceso, calles, etc., con un costo de cerca de medio millón de dólares, cuya financiación ha sido lograda en su totalidad por los 23 miembros de la institución, de parte de clubes hermanos y personas particulares, como es el caso de la señora Nina Baca, que reside en Estados Unidos y ha contribuido con la cantidad de cien mil dólares.

El doctor Asdrúbal de la Torre informó también que Fucame ha construido una capilla y ha donado 20 hectáreas de terrenos aptos para la agricultura, lo que ha permitido la entrega de lotes de 5.000 metros a cada beneficiario, a fin de que emprendan en la formación de huertos familiares autosustentables.

También se han dictado cursos de desarrollo comunitario y capacitación agrícola y se ha efectuado la siembra de 20.000 plantas de cacao y 1.800 árboles nativos, con la participación de técnicos en la materia y la comunidad de Muisne.
Ahora los rotarios ya piensan en la segunda fase, que contempla la provisión de energía eléctrica, un centro de asistencia médico-familiar, zonas comunales y recreativas y áreas para el acopio de la producción de cacao.

“Con la realización de la primera etapa son grandes los logros, pero aún queda mucho por hacer”, dicen los miembros del Club Rotario Quito Latitud Cero, cuya labor es ejemplar y digna de aplauso.