Alfredo Astorga

Sacando chispas

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 17
Viernes 04 de septiembre 2020

La comunicación de las decisiones en educación no ha sido ejemplar. Los vacíos y contradicciones sobre la modalidad presencial han provocado confusiones en familias y estudiantes. El COE proclamó la apertura de clases, la Alcaldesa Viteri la negó. Los protocolos aparecieron como suficientes, pero médicos y familias advirtieron altos riesgos. Se afirmó que los profesores están listos, pero colectivos docentes mostraron su oposición.

Resulta extraño, casi insólito… El debate sobre apertura de instituciones educativas se ha centrado en todo, menos en lo educativo. Se ha colocado como prioridad -y no hay que minimizar- la dinámica del virus y los protocolos de bioseguridad. Tanto así, que el liderazgo y protagonismo han recalado en el Ministerio de Gobierno y el COE. “Lo educativo” pareciera secundario, separado o posterior.

Sobre la valoración de la peste, salen chispas. Autoridades minimizan los peligros de contagio. En cambio, epidemiólogos y familias levantan alertas. Sobre todo por la posibilidad que niños y jóvenes -por su condición asintomática- puedan transportar la enfermedad entre hogares y escuelas.

Sobre los protocolos, se aprecia más acuerdos. Sin embargo, preocupa la complejidad de su aplicación por niños y adolescentes. Y para muchas escuelas marginales, la carencia de sistemas seguros de agua, higiene y saneamiento siguen en primer plano. Para “aplanar” preocupaciones y prevenir retrocesos, se plantean los famosos planes piloto. Iniciativas de carácter temporal, factible de replicarse ( el colegio elegido definitivamente no lo es) destinadas a probar la idoneidad de una medida. Y en consecuencia reproducirla, adecuarla o suprimirla. Un ejercicio sensible que demanda acompañamiento estrecho para levantar y recrear las lecciones aprendidas.

Se han definido, además, dos atributos especiales del retorno. El carácter progresivo y el carácter diferenciado. Progresivo porque excluye masificaciones atropelladas y opta por procesos graduales, medidos, cuidados. Y diferenciado porque no se puede homogenizar, no todos avanzan al mismo ritmo ni parten de iguales condiciones. Planes piloto y retorno progresivo y diferenciado. Suena bien pero precisa un ingrediente vital: el compromiso de estudiantes, familias y docentes.

Y volviendo a lo insólito… La dimensión pedagógica del retorno -los aprendizajes- permanece en silencio. Para ella -corazón de la nueva normalidad- no hay piloto, protocolos, voluntad de familias, condiciones. Se han mencionado, sin mucho debate, 3 líneas capitales. La redefinición del currículo. La (mayor) autonomía de las escuelas. La retención de estudiantes. La información al respecto es limitada.

Buen momento para elevar e integrar los debates. Para que no salten chispas sino estrategias de bienestar. También en educación hay vidas de por medio. La emergencia de salvar futuros se juega en el presente.