César Augusto Sosa

Revisión de tasas de interés

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Lunes 05 de agosto 2019

El Gobierno se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a “mejorar la política de tasas de interés para promover el ahorro, la inversión y la producción”. Eso implicará revisar la actual política de fijación de tasas de interés, vigente desde el 2007 y que pone límites máximos para los diferentes tipos de crédito.

Las fechas para realizar esas reformas aún no están definidas, pero la banca reclama que no hay que esperar hasta el 2020. Un sistema financiero con reglas modernas impulsar la reactivación de la producción y el empleo, más en un período de estancamiento económico.

La fijación de tasas de interés tiene varios efectos negativos, entre ellos, frenar la inclusión financiera, que es otro objetivo del Gobierno para que más ciudadanos accedan al sistema financiero y eviten el ‘chulco’.

La banca presentó el mes pasado su primer informe sobre las tasas máximas y concluyó que en Ecuador, al igual que en varios países del mundo, la fijación de tasas ha aumentado la informalidad, la exclusión financiera, la disminución de transparencia, menor competencia, innovación y competitividad; además, redujo el crecimiento del crédito y la profundización financiera.

La política de fijar techos a las tasas de interés empezó en 2007 y se aplicó en función del destino del crédito y el ingreso de los consumidores. Primero hubo cuatro segmentos y en el 2015 pasó a 16. En el presente año se agregaron dos segmentos adicionales para el sector agrícola y ganadero, uno para el microcrédito y otro para el productivo.

En la práctica, los techos a las tasas de interés han ocasionado que las entidades tiendan a cobrar tasas cercanas a las máximas permitidas o dejar de otorgar créditos en los sectores de mayor riesgo, ocasionando exclusión financiera. Hasta el 2018 el país presentó uno de los ratios más bajos de profundización financiera en América Latina, medido por el volumen de crédito en relación al Producto Interno Bruto (PIB). Ese ratio es del 25% en la actualidad, mientras en Panamá es 104%, en Chile 90% y en Honduras 56%.

Los bancos de microcrédito han señalado desde hace varios años que la fijación de tasas ocasionó que las entidades que operan en ese segmento se concentraron en prestar a los clientes menos riesgosos, lo cual aumentó el monto promedio de los créditos, pero redujo el número de operaciones, sobre todo desde finales del 2015. Eso significó que los clientes pequeños se quedaron fuera del sistema.

La banca reclama una liberalización de las tasas de interés, para que el costo del dinero refleje la realidad del mercado. Sin embargo, para que ese cambio beneficie a los ciudadanos se necesita mayor competencia entre las instituciones financieras, un fortalecimiento de las entidades de regulación, revisión de las leyes que encarecen el crédito, una reducción del riesgo país y que más bancos extranjeros que compitan en el mercado local.