César Augusto Sosa

El consumidor paga la factura

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Lunes 26 de octubre 2020

La pregunta básica a la hora de tomar decisiones en materia arancelaria es definir con claridad a quién beneficia tal o cual medida.

El ejemplo más reciente es el aumento de aranceles que definió el Comité de Comercio Exterior (Comex) el 16 de octubre pasado. Dos días antes obtuvo el visto bueno del Ministerio de Economía y Finanzas.

La decisión fue reformar el arancel que se aplica a la importación de televisores cuyo tamaño oscila entre 50 y 75 pulgadas.

Para el Ministerio de la Producción, promotor de esta reforma, el objetivo de aumentar los aranceles es que “los ensambladores nacionales de televisores tengan mejores niveles de competitividad”.

Es decir, el Gobierno encarece los productos importados y así aumenta artificialmente el ensamblaje local de televisores, lo cual también podría sostener e incrementar las plazas laborales del sector.

No se han hecho públicos los estudios técnicos que justificaron la medida y tampoco se ha cuantificado las plazas de trabajo que se crearán con tal decisión. Se conoce que actualmente hay 547 personas que trabajan directamente en las empresas ensambladoras de televisores.

La medida llama la atención porque los empresarios que invirtieron en el país para ensamblar televisores, hace más de cuatro años, conocían las reglas del juego y asumieron el riesgo. Y ahora resulta que la normativa no era lo suficientemente atractiva.

El justificativo del Gobierno para el aumento del arancel es que la anterior normativa generaba condiciones comerciales “desleales” en cuanto a ventas, ya que los televisores mayores a 50 pulgadas pagaban menos arancel versus los televisores menores a 50 pulgadas, “lo que afectaba a la industria nacional de ensamblaje”.

En su momento, las empresas que se dedicaron a ensamblar televisores en Ecuador señalaron que una de las ventajas de montar sus líneas de producción en el país era el abaratamiento de estos productos, que serían entre y 30 y 40% más económicos respecto a los importados.

Esa ventaja no ocurre en los televisores mayores a 50 pulgadas, pese a que el producto importado venía pagando 20% de arancel. Ahora cancelará 5%, además de un valor fijo de USD 158,15 por unidad.

El Gobierno señala que la importación masiva de televisores mayores a 50 pulgadas hizo que aquellos que oscilan entre 41 y 50 pulgadas llegaran a costar más, dejando en desventaja a quienes producen televisores de menor tamaño, es decir, a los ensambladores nacionales.

Si la mayor demanda de los consumidores está en televisores de mayor tamaño, lo que se debiera esperar es que las ensambladoras locales produzcan más de estos equipos. Sin embargo, la industria nacional no parece ser muy competitiva y tiene costos mayores que no los puede recudir vía eficiencia. Por eso ha pedido al Gobierno que le ayude encareciendo los precios de la competencia. El Régimen aceptó y decidió que la factura lo pague el consumidor.