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La Cayetana y la Pantoja

jribadeneira@elcomercio.org

Sevilla, hermosa ciudad andaluza, flor de España, vivió días de conmoción cuando el jueves último murió allí la popular aristócrata Cayetana, Duquesa de Alba, a los 88 años, y luego el viernes entró en la prisión Alcala de Guadaira -condenada a dos años- la famosa cantante Isabel Pantoja, reina de la copla.

Cayetana murió en uno de sus palacios -llamado Los Dueños- rodeada de sus seis hijos Martínez de Irujo y de su esposo, Alfonso Diez, un empleado público, 28 años menor que ella, con quien se casó tres años antes, asustando a sus herederos de una fortuna que se calcula por lo menos en tres mil millones de euros. Pero Diez, quien la acompañó en su última etapa, había renunciado a toda posibilidad de heredar los millones y los 42 títulos nobiliarios de la dama que, sonriendo, había amenazado vivir por lo menos hasta los 100 años, “enterrando a todos”.

La Pantoja, sevillana de nacimiento, triunfó en Madrid con sus canciones populares, su voz privilegiada y su pinta. Cuando tenía 27 años se enamoraron tanto ella como el afamado torero Paquirri -Francisco Rivera- y, en medio del festejo español, artístico y taurino, se dio el sonado casorio en abril de 1983. La tragedia fue en septiembre de 1984. El gran Paquirri murió de 36 años tras ser brutalmente corneado por el toro Avispado, en la pequeña plaza de Pasoblanco. La Pantoja -bautizada por la prensa rosa “la viuda de España”- entró en crisis hasta volver a cantar Marinero de Luces y otras tonadas alusivas
Cayetana nació en 1946 y fue única hija del Duque de Alba, un símbolo de la super aristocracia española y europea, una familia que mezcló durante siglos su historia con reyes y millonarios. Sus padrinos del bautismo fueron Alfonso XIII y Eugenia, los monarcas derrocados por una revolución. Reyes y duques, entre ellos Cayetana, salieron al exilio y solo volvieron cuando Franco triunfó y, luego de algunos fusilamientos, les devolvió sus bienes. Cayetana se educó en Inglaterra y se ganó simpatías por su temperamento sencillo, hasta humorístico, y por su generosidad.

Setenta mil sevillanos le acompañaron al sepelio en un templo gitano. Su libro “Soy Cayetana” fue un éxito. Ella lamentó siempre que sus padres no le dejaron casar de joven con el torero José Luis Vásquez. Alfonso Diez fue su compañero de los últimos tres años y ahora es el gran viudo.

Isabel Pantoja vivió su vida post Paquirri, entre novios, canciones y aplausos, hasta que cometió un gran error. Se enamoró del alcalde de Marbella, Julián Muñoz, quien abandonó a su esposa Maite Saldívar y la dejó convertida en una enemiga. Luego, hace siete años, saltó el chivo. Muñoz fue acusado de lavado de dinero y de estafas a la hacienda pública en su alcaldía.

La Pantoja entró en el drama, apresada por 24 horas y acusada de complicidad. Se defendió con las uñas pero su fama fue un agravante. Nada le salvó y el viernes entró a la prisión, obligada a pagar, además, una multa de 1 millón 147 mil euros. Maite Saldívar también está presa. Inquietudes: ¿recibirá una herencia Alfonso Diez? ¿cantará la Pantoja en la capacha?