Jorge Ribadeneira

El caso Chávez

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Domingo 15 de julio 2012
15 de July de 2012 01:30

Vaya que es un caso. De alto nivel, interesante, talvez único. Singular, político y humano. El famoso y polémico coronel Hugo Chávez, presidente y hombre fuerte de Venezuela, anuncia "estoy sano. Ya no tengo cáncer. Voy a barrer en las urnas el 7 de octubre". En más de una oportunidad añade "y voy a gobernar Venezuela durante 20 años". Hay un sector que cree en sus palabras y aplaude. Otro duda y se pregunta que pasaría en su país si la enfermedad vuelve al Coronel. El candidato rival Henrique Capriles mantiene su política de no mencionar el tema en su léxico durante la campaña. Los venezolanos siguen con expectativa el episodio que ya dura un año. En julio del 2011 Chávez soltó la novedad. "Tengo cáncer y me voy a curar en Cuba. Confieso que cometí el error de no ir al médico durante varios años". Algo tremendo para cualquier ciudadano, por humilde o poderoso que sea.

¿Por qué la duda? Porque el Coronel mantuvo reserva sobre temas claves de la enfermedad. Inclusive, no aceptó ir a un hospital de Sao Paulo debido a que confió más en la confidencialidad de La Habana y de su amigazo Fidel. El público sólo conoce ciertos detalles de la dolencia y de la curación. Si todo hubiera sido claro y transparente, nadie hubiera dudado de la exactitud de las optimistas palabras del personaje que gobierna a Venezuela desde que -tras un fallido intento de tomar el poder por un golpe de estado militar- en 1998 ganó una elección popular y desde entonces solo ha perdido una vez en las urnas -en el 2007, en una votación no presidencial- y ha triunfado ocho veces. ¿Los gobernantes deben informar con realismo y apertura sobre sus dolencias? Otro tema que se actualiza.

Es evidente que no hay prácticas absolutas sobre esta delicada materia pero, en términos generales, la historia y la anécdota muestran diferencias sobre lo que ha sucedido en el pasado, por ejemplo, en el ámbito capitalista y en el comunista. En Gringolandia hubo siempre mayor apertura para informar sobre las enfernedades presidenciales. Inclusive, el final de un ex presidente, Ronald Reagan, fue seguido en el año 2005 por toda la prensa interesada. Al contrario, cuando el famoso y temido Jose Stalin agonizó -durante cinco días- no funcionaron las noticias. Hay comentarios anotando que en las democracias, más allá de su bondad o defectos, la sucesión presidencial estaba asegurada, mientras en el campo soviético se registraban luchas por el poder y funcionaban más los secretos.

En su caso el coronel Chávez prefirió la reserva, con sus ventajas y peligros. Si es verdad absoluta que está sano, sus posibilidades de triunfo aumentan, más allá de lo que puede suceder más tarde. La lucha contra el temido cáncer subió sus bonos. Pero los venezolanos discuten y difieren, en algunos casos con inquietud y aun con temor, sobre lo que vendría si el malvado tumor sale a contradecir las palabras del gobernante y candidato venezolano.