Andrés Vallejo

La campaña más sucia

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Viernes 26 de abril 2019

La campaña que acaba de terminar para elegir a las autoridades seccionales ha sido de las más sucias de la historia. En esto también hemos retrocedido, porque tenemos peores prácticas que en el pasado, desprestigiando más la actividad política.

En las campañas electorales existen, lamentablemente, acciones negativas. Son las campañas sucias, caracterizadas por difundir mentiras, calumnias, desfiguraciones de la verdad, de fotografías e imágenes, que forjan hechos con el fin de desorientar, perjudicar y disminuir al adversario. Mientras más calumniosas, más sucias. Mientras más sucias, menor la ética de los agresores. Porque mentir, calumniar e inventar es agredir.

Las armas estuvieron enfiladas, principalmente, al candidato al que más posibilidades le asignaban todas las encuestas. Ninguna de ellas dudó, en ningún momento y hasta la víspera, que Paco Moncayo y Juan Zapata serían el Alcalde de Quito y el Prefecto de Pichincha. Había, pues, que buscar la manera de perjudicarles. Y así sucedió. Desde el comienzo afrontaron los embates, a diestra y siniestra. Todo tipo de insinuaciones e imágenes se inventaron y fabricaron por parte de actores que tenían menores posibilidades.

El más negativo en esta campaña fue César Montúfar, que aparentaba ser un actor político distinto. Salieron a flote las peores mañas que puede utilizar un político: la calumnia y la insinuación, característica correísta de la última década. Decía luchar contra sus abusos y malas mañas y usó y abusó de ellas. Usó documentos descartados por los jueces hace diez años. Insinuó la concesión de beneficios indebidos, repitiendo lo que hicieron los mercenarios que trataron de evitar la construcción del Nuevo Aeropuerto de Quito, contratado con el Gobierno de Canadá, reconocido internacionalmente por su corrección. Buscó disminuir las posibilidades de Paco Moncayo que ostenta el título inapelable de hombre honrado y que es el mejor Alcalde que ha tenido Quito. Lo consiguió, y así, ocuparon los dos primeros lugares con el 21% y el 18% de la votación, dos candidatos a los que decía combatir por correístas. En política, los que hablan son los resultados, de los cuales puede vanagloriarse, deshonrosamente, César Montúfar.

Igual cosa sucedió con la infame campaña sucia que hicieron los adversarios de Juan Zapata para la Prefectura.

Jorge Yunda triunfó y es el nuevo Alcalde de Quito. La lista correísta tiene la mayor representación en el Concejo, lo que pone en juego la gobernabilidad y el buen desempeño del Alcalde y la administración municipal, si proceden como lo hicieron con Mauricio Rodas, que termina su período con la loable actitud de facilitar una transmisión del mando ordenada y civilizada, lo que no es muy común en este país de caníbales políticos.

Condenar las malas artes y hacer votos por el éxito de los elegidos, que será el de la ciudad, es lo que corresponde.