Gonzalo Ruiz Álvarez

Cambios de mando

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Viernes 28 de abril 2017

El Ecuador se apresta a asistir a la instalación del Gobierno de Lenín Moreno tras más de una década en el poder de Rafael Correa.

La pregunta que surge acuciosa es si en verdad será un nuevo gobierno; qué tan nuevo lo será ,y si esta transición que debe ser más amable que de costumbre, puesto que se trata de una misma fuerza política transitará de modo fluido y sin tropiezos.

La respuesta se despejará pronto. Es más, esta misma mañana en el Palacio de Carondelet el equipo de transición fijado por el Régimen saliente habrá de tener una primera reunión formal con el equipo del presidente electo. Tal vez esta misma mañana se empezarán a confirmar algunos nombres del gabinete que entrará en funciones oficiales el 24 de mayo una vez que Correa abandone el poder, o, a al menos, el Palacio.

Muchos hablan de un equipo nuevo, con varias piezas que ya fueron parte del recambio del viejo Régimen, donde es apenas obvio suponer que lo extendido del período agota la frescura de los cuadros y los recicla como piezas movedizas de un lado del tablero hacia otro. Además habrá otros nombres distintos, se supone, o, al menos, se espera.

También se esperan señales claras en el equipo económico para dar confianza a los mercados y aquietar las aguas.

Es importante mostrar ese ofrecido cambio de estilo con acciones más profundas que las de los primeros indicios -que se valoran- como el de pedir el cese de ‘hostilidades’ jurídicas de un alto funcionario estatal contra los miembros de la Comisión Anticorrupción, el cuadro del absurdo.

Las grandes preguntas que surgen es si en efecto Rafael Correa, desde su retiro en Bélgica, dejará efectivamente de gobernar. Es cosa extraña imaginar a un ex presidente que ha acumulado tanto poder y que ha vivido todos los minutos de su mandato a un ritmo infernal de intensidad y velocidad, sentado en un café de alguna ciudad belga, meditando sobre los cambios mundiales, el calentamiento global y la geopolítica de Oriente Próximo sin abrir un diario ecuatoriano, de aquellos tan denostados durante años desde las tarimas, para conectarse con Ecuador, o mirar al menos algún medio público, de aquellos que construyó con su discurso y directrices contundentes, enterarse de los nombres de sus nuevos directivos y observar sus enfoques.

Alianza País seguirá en el poder, pero muchísima gente no apoyó al nuevo gobierno y ese país de la década dividida está ahí.
Muchos votantes de Lenín Moreno habrán querido que se termine el mandato de Rafael Correa, otros, no.

El lunes, empezará a verse el nuevo mapa político interno del movimiento gubernamental, al conocer a las nuevas (o viejas) figuras de la dirigencia y del buró se podrán extraer las claves de un cambio de estilo o la ratificación del continuismo. Será otro ‘cambio’ de mando decidor. Lenín se juega una carta clave para marcar su futuro. Su mano extendida es toda una oportunidad.