Denuncias de amenazas para votar a favor de destituc…
Cuatro familias dejarán atrás sus casas cuarteadas d…
Cuatro escenarios tras la derogatoria del estado de …
Un domingo distendido se vivió en Quito, tras 13 día…
Los mayores de 30 años se prefieren el libro religio…
Locales reabrieron en sector de av. Patria, en segun…
Unión de Taxis de Pichincha desmiente una posible pa…
99 militares resultaron heridos durante 14 días de protestas

“Cambia todo en este mundo”

Ecuador querido, ¡felices votaciones! ¡Oh Consejo Electoral, el sastrecillo valiente os saluda con su aguja y su dedal!

Diana, firme la cerbatana en esta guerra temprana. Enrique Pita, vigila toda garita y consuela a la gatita Atamaint. Esthela Acero, pide al dios Cayambe que no mande un aguacero; José Cabrera, ingeniero digital, estáis en la frontera entre el bien y entre el mal. Luis Verdesoto, no anules tú, tu voto. Don César Vallejo os pregunta si quienes sean elegidos no “¿Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas /o los heraldos negros que nos manda la Muerte?” Y no se hable más de elecciones.

Hablaremos de lo que ordenó el comandante general de los Aliados, Dwight Eisenhower en 1945, año del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Ordenó porque vio. Y vio un tanto por ciento del total de los campos de concentración nazis, una parte del total del Holocausto o Catástrofe o “solución final” de la “cuestión judía”.

Entre 1941 y 1945, la población judía de Europa fue perseguida y asesinada sistemáticamente en el mayor genocidio del siglo XX. Las víctimas no judías de los nazis incluían a polacos, comunistas, y otros sectores de la izquierda política, homosexuales, gitanos, personas con discapacidad física o mental, y prisioneros de guerra soviéticos. Se calcula que murieron once millones de personas, de ellas seis millones de judíos y un millón de niños. La maquinaria del Holocausto tenía una red de 452.500 instalaciones en la Europa ocupada por ellos para confinar y matar a sus víctimas. (Holocausto, Wikipedia).

Eisenhower vio esto y ordenó a los alemanes de los pueblos cercanos a los campos de concentración en la zona ocupada por los aliados que cavaran zanjas para enterrar a los muertos. Y dispuso que no se diera a los alemanes sobrevivientes nada de los alimentos y medicinas que traían los aliados. Los británicos no obedecieron lo de medicinas y alimentos. De los franceses carecemos de información. Esto se llamó “El genocidio de Eisenhower”.

Vio y ordenó y dispuso: “Filmen todo, graben lo contado por testigos, porque en algún lugar del camino de la historia, se alzará algún “bastardo” que dirá Esto jamás ocurrió”. Hace unas semanas en el Reino Unido de la Gran Bretaña hubo un singular debate: Suprimir o no suprimir, del currículo escolar, el tema Holocausto porque ofende a aquellos musulmanes que están convencidos de que tal barbaridad jamás existió”. Los del Irán, por ejemplo.

Reflexiona lector sobre el cambio debatido. Y medita sobre el hecho de que “El genocidio de Eisenhower” se mantuvo en estricto silencio durante muchos años. Útil es conversar en grupo sobre estos asuntos que pertenecen al mundo de la conciencia, de la ética, del humanismo. Al mundo y sus circunstancias. Globalizado -osado-, en el cual todo cambia. “Cambia el clima con los años. /Cambia el pastor su rebaño. /Y así como todo cambia, / que yo cambie no es extraño”.