Gonzalo Arias

Brasil en la encrucijada

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Jueves 09 de agosto 2018


Se acercan las elecciones presidenciales en la República Federativa de Brasil, que tendrán lugar en octubre próximo, y ya comienzan a perfilarse los candidatos con más chances de llegar al Palacio de Planalto. La expectativa en torno a esta contienda crece entre analistas, medios y público en general de la región y el mundo, lo que se explica no solo por la relevancia que uno de los países más grandes del mundo tiene en materia económica, sino también porque las elecciones cerrarán un proceso que se inició hace dos años con la ex Presidenta Rousseff removida de su cargo y la asunción de un presidente impopular como Temer.

Sin dudas, el posicionamiento de los candidatos a ocupar el cargo se verá sujeto al destino del ex Presidente Lula da Silva y la eventual confirmación o no de su candidatura, ya lanzada pese a encontrarse preso hace 3 meses en la ciudad de Curitiba. Su compañero de fórmula sería Fernando Haddad, y en caso de que la Justicia determinara que Lula no puede presentarse, el ex ministro y alcalde paulista se convertiría en candidato a presidente, acompañado en este caso por Manuela D’Avila, del Partido Comunista.

Ante la hipótesis de que Lula, sin dudas el candidato más popular, no pueda ser candidato, crecen las chances del ex militar Jair Bolsonaro, un candidato de ultraderecha que ya está hace tiempo en campaña, y al que muchos no dudan en comparar con Donald Trump a raíz de sus polémicas declaraciones. Bolsonaro, que no ha titubeado en defender a la dictadura, lidera los sondeos de opinión ante una potencial ausencia de Lula. Con su compañero de fórmula ya confirmado -otro militar llamado Hamilton Mourao- busca expresar no sólo el descontento de una parte de la sociedad con la clase política tradicional, sino también expresar las demandas de seguridad de los brasileños.

Con Lula preso, las magras posibilidades de que un candidato de la centro izquierda gane las elecciones se ven representadas en el ex gobernador del estado de Ceará, Ciro Gómes, quien tiene por delante, el reto -no menor- de intentar interpelar a los votantes de Lula que no vean en Haddad al mejor candidato a la presidencia. Por último, cabe mencionar a dos candidatos que reinciden en sus aspiraciones presidenciales: Marina Silva, conocida dirigente ecologista que en el 2014 estuvo muy cerca de llegar al balotaje, y Gerardo Alckmin del Partido de la Social Democracia Brasileña, quien ya compitió contra Lula en el 2006.

Con este escenario, Brasil se enfrenta a una encrucijada: las chances de la izquierda dependerán de la posibilidad de que Lula sea candidato, y si ello no sucede la derecha, que en este caso parece rehuir a la “renovación” que caracterizó a algunas de esas expresiones en la región, parecería tener despejado el camino hacia la presidencia.