Walter Spurrier

Baterías y paneles

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Martes 27 de septiembre 2011
27 de September de 2011 00:02

El Consenso de Washington, satanizado por el presidente Correa, es sujeto de una evaluación crítica de perfil más bajo pero mucho más devastadora: la de la propia Washington.

La crisis financiera que estalló en septiembre 2008 se inició dos años antes. Hoy las alternativas son que en el mejor de los casos las economías desarrolladas continúen estancadas, y en el peor, que retorne la contracción económica de 2008: una década perdida.

La tesis monetarista que hay que dejar que los mercados se autorregulen, pierde adherentes. En lo financiero, se reintroducirán mecanismos de supervisión abandonados. En lo industrial, se rescata la necesaria complementariedad de la acción pública y la privada.

Dos profesores de Harvard, Gary Pisano y Willy Shih, sostienen que las empresas de EE.UU., al tercerizar la manufactura a otros países, erosionaron su capacidad de elevar los niveles de vida y truncaron el desarrollo de industrias de alta tecnología.

La industria y sus encadenamientos es una gran fuente de empleo. La gigantesca Google sólo crea 29 mil empleos en todo el mundo, mientras que la alicaída General Motors crea 200 mil.

El presidente Obama adoptó una política industrial. Escogió el sector de la energía verde. Dos de esas industrias son las de baterías/pilas para carros híbridos, y paneles solares.

La política de dejar que sea el mercado el que determine las actividades que florezcan indujo a la industria de baterías de EE.UU. a trasladar su producción al Asia. La primera aplicación masiva de la tecnología es en equipos electrónicos portátiles como el iPad.

Hoy, EE.UU. importa las pilas del Asia, y si los vehículos híbridos se constituyen en la nueva norma, EE.UU. pasará a ser importador de baterías. Corre el peligro de perder la emblemática industria automotriz.

Por lo que el Gobierno americano otorgó créditos por USD2 500 millones a la industria de baterías. Los créditos permitieron a firmas estadounidenses adquirir empresas coreanas y trasplantarlas a Norteamérica para asimilar la tecnología. La meta es que para 2015 EE.UU. tengan 40% de la producción mundial. Hoy tiene el 2%.

Otra industria favorecida, la de paneles solares, no tiene tan buena perspectiva. Los precios de los paneles solares han bajado 40% en un año debido a la masiva inversión del Gobierno chino. Las tres principales empresas estadounidenses quebraron recientemente.

Una de ellas Solydar, recibió USD527 millones en ayuda oficial. Su propietario es del círculo de Obama, lo que dio origen a un escándalo mayúsculo que pone en peligro a la tapiñada política industrial, a la que se oponen los republicanos.

Los países que no quieren quedar a la zaga en esta industria del futuro, tienen que apoyar a sus empresas. Revive la política industrial.