Lolo Echeverría Echeverría

Artificios de la corrupción

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Sábado 05 de septiembre 2020

Para el ciudadano, como espectador, resulta difícil descifrar el juego político del asambleísta, la Ministra de Gobierno y la plataforma que ha filtrado conversaciones entre acusados y acusadores en la corrupción hospitalaria. El caso se ha convertido en una pugna de poderes; la Asamblea Nacional pide al Presidente que retire a la Ministra pero ella se niega a renunciar y exhibe el respaldo del Gobierno.

Cada vez que alguno de los actores de este embrollo saca una de las cartas escondidas con las que participan en el juego, los espectadores cambian de perspectiva. Unas veces parecen inocentes otras culpables y la realidad se difumina. Me recuerda una exposición presentada en Quito de la obra cinética del venezolano Jesús Soto que divertía mucho a los visitantes. El artista creó un efecto espacial tridimensional superponiendo láminas transparentes de plexiglas para cambiar la visión del espectador cuando se desplaza delante de la obra. Era fascinante observar a los espectadores moviéndose para percibir la vibración o la transformación de la obra. El público descubría la ambigüedad de la percepción espacial.

Este artificio de hacernos cambiar la perspectiva para hacernos ver lo que no es, se llama trampantojo en arte y paralaje en astronomía; es el cambio aparente de la posición de un objeto visto sobre un fondo más distante, cuando se cambia el punto de observación.

Desde la perspectiva del asambleísta acusado de corrupción y aparente autor de las filtraciones: la Ministra era amiga, chateaba con él y cruzaban confidencias y consejos. Con esto se insinúa que la Ministra estaba al tanto de todo y fue quien entregó los hospitales a cambio de los votos en el juicio político, convirtiéndole en partícipe de las irregularidades denunciadas.

Desde la perspectiva de la Ministra: contestaba los chats por cortesía, no era amiga y nunca negoció nada con el acusado. El nombramiento de personajes sugeridos por el acusado solo fue coincidencia porque otros también hicieron la misma sugerencia. Todo lo demás es mala fe.

Desde la perspectiva de la plataforma utilizada como instrumento de las filtraciones: difunden informaciones, verificables, de interés para la opinión pública y útiles para descubrir la verdad de la corrupción en los hospitales públicos. Se amparan en los privilegios del periodismo para no revelar las fuentes.

Las obras de Soto estaban compuestas por tres planos superpuestos, fijos; el movimiento del espectador creaba la ilusión de movimiento en la obra. Los tres planos fijos del escándalo de los hospitales son: el asambleísta solicita el nombramiento de los funcionarios que robaron y le dieron participación en el botín. La ministra habló con el asambleísta de los nombramientos, que debían hacerse por concurso, y obtuvo el voto de los acusados que le libraron del juicio político. La plataforma que difundió las filtraciones escogidas e incompletas, prestando un servicio a los acusados. Estos tres planos fijos no se han movido, lo demás son paralajes.