¿Nos armamos?

Hace 8 años, el viernes 14 de diciembre de 2012, pocos días antes de Navidad, a las 9:35, Adam Lanza asesinó a tiros a 20 niños y 6 profesoras en la escuela primaria de Sandy Hook, en Estados Unidos, y luego se suicidó. Las armas que utilizó fueron un fusil Bushmaster XM-15 (una versión del tristemente célebre M-16), una pistola SIG Sauer de 9mm y una pistola Glock 10mm, todas adquiridas legalmente por su madre, defensora empedernida del derecho a portarlas, y que también fue asesinada por su hijo con 4 disparos en la cabeza minutos antes dirigirse a Sandy Hook.

De acuerdo con los datos de “Smalls Army Survey”, Estados Unidos es el país con más armas de fuego entre civiles, con casi 90 por cada 100 habitantes y sí, como se podría intuir, también es el país con la tasa de muertes por habitante más alta del mundo utilizándolas. Son varias las teorías que tratan de explicar la enorme violencia que se vive en Estados Unidos por esta causa, pero todas pasan por el análisis de la libertad de acceder a armas de fuego que tienen los estadounidenses amparados en la segunda enmienda de su Constitución. Por otro lado, entre los países menos violentos del mundo están aquellos que tienen prohibida su libre venta y porte.

Sin embargo, quiero tocar ahora el tema de la confianza interpersonal, la que nos tenemos unos a otros. De acuerdo con el Barómetro de las Américas, los estadounidenses tienen una calificación de 65 puntos sobre 100 en este indicador. En Ecuador, alcanza apenas los 51.9 puntos. En la misma línea, de acuerdo a la última Encuesta Mundial de Valores, apenas un 5.8% de encuestados en Ecuador dice que se puede confiar en la mayoría de las personas, número que sube al 37% en EE.UU.

También quiero abordar la percepción de los ecuatorianos de la inseguridad, quienes, a pesar de que la tasa de delitos ha caído en el país, en un 55,7% se sienten inseguros en el lugar donde viven de acuerdo al Barómetro de las Américas.
Pero ¿a qué viene todo esto? Y es que ante la propuesta de varios candidatos de que se permita el libre porte de armas para los ecuatorianos, yo me pregunto ¿qué podría pasar si lo permitimos en un país en el que desconfiamos mayoritariamente los unos de los otros y tenemos tan alta percepción de inseguridad? Si en Estados Unidos, con mejores índices de confianza y de percepción de seguridad, están como están, ¿acaso no aumentaría exponencialmente la violencia en nuestro país?

Así las cosas, quizás sea mejor que los candidatos se ocupen en trabajar en propuestas para disminuir la inequidad, controlar la violencia y garantizar la seguridad y no en ofrecimientos populistas que, de concretarse, bien podrían tener como resultado que alguien de nuestra familia no vuelva a pasar Navidad con nosotros, como los niños de Sandy Hook.

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