Gerardo Villacreces Carbo

¿Aristóteles tenía razón?

valore
Descrición
Indignado 2
Triste 3
Indiferente 1
Sorprendido 1
Contento 34
Martes 07 de enero 2020

Asistí semanas atrás, a una charla de un alto funcionario del Gobierno, en la que compartió los entretelones de la negociación con los indígenas, del 13 de octubre; pude percibir que el Poder Ejecutivo, no se sentía con plenos poderes.

Aristóteles advirtió dos regímenes políticos, los virtuosos y los degenerados, clasificando los gobiernos así: 1. El gobierno de Uno: La Monarquía y su degeneración la Tiranía. 2. El de Unos Pocos: La Aristocracia y su degeneración la Oligarquía. 3. El de Muchos: Politeias, gobierno constitucional, y su degeneración la Democracia del pueblo.

Si analizamos las democracias de algunos países, encontraremos preocupantes degradaciones, así Bolivia democracia venida en dictadura con Evo – igual que Venezuela; en el caso del Ecuador, las caídas de algunos ex Presidentes se dieron una vez que, las fuerzas armadas les quitaron el respaldo. Contrariamente Maduro ha logrado mantenerse, toda vez que cuenta con el apoyo militar, cuya cúpula estaría tan embarrada, que ve como su mejor alternativa, la permanencia de éste.

En esta perspectiva parecería que, la plataforma de la democracia no se sostendría ni en el voto popular, ni en la separación de poderes, ni en el resto de disposiciones constitucionales, sino en el “bastón” militar, que haría las veces de columna principal. Dicha realidad desnuda la fragilidad de estas democracias, ya que lo civilizado en mi opinión es que, los presidentes sean retirados de sus funciones, de ser el caso, mediante los mecanismos establecidos en la constitución.

En el paro de octubre, ni la policía ni las FF.AA.
pudieron contener la brutal arremetida indígena, quedando los ciudadanos y las propiedades públicas y privadas totalmente indefensas y expuestas, toda vez que dicho grupo organizado con la fuerza y no necesariamente con la razón, impuso violentamente su criterio, dándose una suerte de co-gobierno sin necesidad de sufragio. Sin duda esto fue más bien un asalto a la democracia, una degeneración y retroceso hacia la ley de la selva, del más fuerte; una especie de relevo de “columna”, del bastón a la “lanza”, ya que a cambio del chantaje de la derogatoria del decreto 883, fue a la final ésta, la que también sostuvo al Presidente y a la enferma “democracia”. El populismo y la demagogia expuestas a un pueblo pobre y poco educado, afectaciones severas a la democracia.

Quizás los países en los que sus pueblos gocen de bienestar y seguridad, serían buenos referentes democráticos. También nos pudiera dar ciertas luces, el pensamiento de los “Padres Fundadores” de los Estados Unidos – B. Franklin, T. Jefferson, G. Washington… Al parecer Aristóteles sí tenía razón, tanto en su razonamiento de hace más de 2.300 años, cuanto en nuestra praxis actual, dado que, la democracia vista así, no sería necesariamente la mejor manera de gobierno.
Columnista invitado