Rodrigo Borja

Aprismo (2)

Vuelvo a tratar del “Aprismo” dado que su actual líder: Pedro Castillo, ejerce la función presidencial en nuestro vecino del sur por el período 2021-2026.

En sus lucubraciones filosóficas el líder político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), fundador del APRA, explicaba que cada espacio-tiempo histórico “forma un sistema de coordenadas culturales, un escenario geográfico y un acaecer histórico que determinan la relación de pensamiento y devenir inseparable de la concepción espacial y de la medición cronológica. Cada espacio-tiempo histórico es expresión de un grado de conciencia colectiva capaz de observar, comprender y distinguir como dimensión histórica su propio campo de desenvolvimiento social. Y si un pueblo sólo llega a la adultez cultural cuando alcanza la conciencia de su peculiar proceso de desarrollo económico y social, ella sólo es completa cuando descubre, con el acaecer de la historia, la categoría intransferible e indesligable de su propio espacio-tiempo”.

No obstante su radicalismo y su postura antiimperialista, Haya de la Torre entró muy pronto en conflicto con los líderes comunistas internacionales y peruanos por razones que él mismo explicó: “para el comunismo no puede existir otro partido de izquierda que no sea de ortodoxia stalinista” y “toda organización política que no comanda Moscú debe ser execrada y combatida”.

En realidad, Haya tuvo muchos puntos de discrepancia ideológica y táctica con el marxismo. De un lado, reclamó para las fuerzas revolucionarias de América Latina la independencia necesaria de todo centro de poder internacional para poder actuar de acuerdo con sus circunstancias nacionales. Dijo Haya que “el Apra apareció como un movimiento autónomo latinoamericano, sin ninguna intervención e influencia extranjera”. E imputó siempre a los dirigentes moscovitas la “palmaria carencia de información científica” acerca de la realidad de América Latina y resistió su pretensión de dar “recetas mágicas” para la solución de sus problemas. De otro lado, tuvo disensiones de orden conceptual muy profundas con ciertas tesis marxistas, como la relacionada con el imperialismo, que para el líder aprista no fue en los “países industrialmente incipientes de Indoamérica la última etapa del capitalismo”, según la definición leninista, sino la primera, “porque recién con el capital inmigrado se insinuó en nuestros pueblos agrícola-mineros la era capitalista”.

Penetrando en las honduras de la filosofía, sostenía Haya que, en muchos aspectos, el Aprismo era la “superación dialéctica” del marxismo e invocaba, como prueba, el hecho de que “las nociones de la materia, la energía, el movimiento, el espacio y el tiempo, que sirvieron de solera científica a la filosofía de Marx en el siglo XIX, están todas en revisión”.