Sebastián Hurtado

La alternativa

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Martes 17 de julio 2012
17 de July de 2012 00:01

Ahora que una variedad de fuerzas políticas de oposición empiezan a calentar motores de cara a una nueva campaña presidencial, conviene analizar lo que debería contener una propuesta electoral que constituya una verdadera ‘alternativa’ a la Revolución Ciudadana.

A pesar de que muchos líderes políticos plantearán la próxima justa electoral como una batalla épica entre democracia y dictadura, derecha e izquierda, socialismo del siglo XXI y neoliberalismo, etc., los electores en realidad enfrentan una disyuntiva económico-política muy simple:

Escoger entre un sistema de alta intervención estatal, en el que la mayor parte de decisiones económicas están en manos del Estado, o uno de moderada intervención estatal en el que la mayor parte de decisiones económicas están en manos de los ciudadanos. Entre uno que aísla internacionalmente al país con un desarrollo ‘hacia adentro’, u otro abierto a la integración comercial, financiera y política con la comunidad internacional. Entre un sistema en que el poder y la influencia política están concentrados en pocas personas o entidades gubernamentales, o uno en el que estén distribuidos entre una variedad de individuos e instituciones tanto públicas como privadas.

Muchos países latinoamericanos han enfrentado la misma disyuntiva en distintos procesos electorales durante los últimos años. Países como Chile, Colombia, Perú, México y Brasil han escogido la alternativa de moderada intervención estatal, apertura al mundo y pluralidad política, mientras que países como Venezuela, Bolivia y Argentina han escogido la alternativa de alta intervención estatal, aislamiento internacional y concentración del poder político.

Ese es el debate fundamental que los líderes y movimientos políticos de oposición deberían plantear a los votantes ecuatorianos en los próximos meses. Probablemente pocos lo harán, porque muchos no están tan interesados en cambiar la situación actual, como en utilizar el enorme poder estatal que se ha construido en los últimos años para avanzar sus propios objetivos políticos y económicos.

Por otro lado, un aspecto importante, hasta hoy ausente en el debate político, es el hecho de que la constitución de Montecristi vigente en Ecuador determina el camino político y económico a seguir, de acuerdo a la particular visión de la Revolución Ciudadana.

Aquellos actores políticos que plantean simples ‘ajustes’, que no implican una reforma significativa a la constitución vigente, no ofrecerán una verdadera alternativa política y económica. A pesar de lo frustrante que puede resultar el prospecto de reformar por enésima vez la constitución del Ecuador, sin su reforma, ningún nuevo gobierno -independientemente de su orientación política- podrá cambiar en mucho la realidad que hoy vive nuestro país.