Una alianza histórica para el país

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Viernes 23 de agosto 2019

Nuria Vilanova*
Columnista invitada

La apuesta del gobierno de Lenín Moreno de comenzar negociaciones para que el país se adhiera a la Alianza del Pacífico puede ser calificada, sin exageración, como histórica. Por múltiples razones, desde cuestiones económico-comerciales a otras de carácter político y geopolítico.

En primer lugar, la decisión rompe con el inexplicable aislamiento que padecía Ecuador: sus vecinos Colombia y Perú y los ribereños del Pacífico Chile y México forman, desde 2011, la Alianza del Pacífico, pero Quito se mantenía al margen del proceso integrador de más éxito regional. La decisión de la Alianza en su cumbre de julio de acelerar la incorporación de Ecuador como miembro pleno supone, además, un espaldarazo a la política de Moreno. El país podría convertirse ya este año o como tarde, en 2020, en el quinto socio.

Ecuador, ya desde la etapa final del mandato de Correa, optó por el pragmatismo en las relaciones económicas internacionales: firmó el TLC con la UE de 2017. Sin embargo, la predisposición no era la misma sobre la Alianza: hace ocho años, Ecuador fue invitado a formar parte del proyecto, pero la anterior administración no comulgaba con el “regionalismo abierto” del bloque. Ahora hay una apuesta estratégica: en 2018 Quito oficializó su intención de ser miembro y un año más tarde abrió negociaciones.

En segundo lugar, la adhesión de Ecuador a la Alianza lo sitúa en el camino para transformar su economía y hacerla más competitiva y conectada a las cadenas internacionales de valor. Moreno resumió así el cambio estructural que representa vincularse a la Alianza: “Más mercados internacionales para pequeños y medianos productores, más oportunidades de inversión y comercio; es decir, más empleo y trabajo para los ecuatorianos”. La Alianza vincula Ecuador a un mercado que es el 38% del PIB de la región. En lo comercial, los cuatro países representan más del 21% del total de las ventas de Ecuador en el decenio.

El país puede elevar también sus vínculos con Asia tras vivir de espaldas a la cuenca del Pacífico, con excepción de China. Ha ha tenido una participación tardía en los foros de la región y no es miembro del APEC.

Y, en tercer lugar, Ecuador se fortalece al entrar en la Alianza y amplía su capacidad de negociación. El país gana en peso específico en un bloque en ascenso con vocación de poder regional. Para el Comité Empresarial ecuatoriano, uno los principales beneficios del ingreso es que permitirá al país negociar en bloque acuerdos comerciales con Asia, importante mercado para productos de Ecuador, como el banano y el camarón. Además, facilitará y atraerá inversión exterior a sectores como la banca y el retail. El futuro ingreso de Ecuador será, con seguridad, uno de los legados históricos del actual Gobierno.

*Presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI)