José Ayala Lasso

Alianza del Pacífico

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Sábado 14 de julio 2012
14 de July de 2012 00:02

En junio pasado nació la Alianza del Pacífico, bloque integracionista del que el Ecuador ha quedado fuera, por decisión del gobierno. México, Colombia, Perú y Chile concretaron la iniciativa presentada por Alan García en el 2011. Los cuatro gobiernos aceptaron la urgencia de afrontar en común los temas relativos al movimiento de personas, capitales, bienes y servicios. Costa Rica y Panamá concurrieron como observadores. De este modo, los países latinoamericanos de la costa del Pacífico, con la única notable ausencia del Ecuador, reconocieron pragmáticamente que el mar de Balboa ha pasado a jugar, en el presente siglo, el rol que tuvo el Atlántico en el pasado. Los analistas internacionales han subrayado la importancia de esta iniciativa. El Finantial Times decía, el 11 de junio, que este ensayo de “integración profunda”, sobre bases de apertura al comercio, fomento de las inversiones y desarrollo de la libre empresa, parece marcar el camino hacia un objetivo que, en cambio, se debilita en el seno del Mercosur y la Comunidad Andina, lo que -añadía- podría ser, además, una respuesta geopolítica al creciente liderazgo brasileño.

Los países de la Alianza tienen una población de más de 200 millones de habitantes y su comercio supera el 55% del total de América Latina.

El Presidente uruguayo propuso recientemente -y sus colegas del Mercosur aceptaron- vincularse con la Alianza del Pacífico, para ampliar el diálogo a fin de “que no tengamos una América partida”. He aquí la visión de un estadista que, lejos de dar prioridad a una ideología política, piensa en su pueblo y propicia el desarrollo de todos mediante el esfuerzo común.

El Primer Ministro de China, después de visitar varios países de América Latina, sugirió algunas medidas para que las economías emergentes trabajen con eficacia. Una de ellas -dijo- consistiría en dejar de lado prejuicios ideológicos e identificar los verdaderos intereses del pueblo. Pidió desburocratizar al estado y eliminar lo que llamó los “factores hipócritas” que consisten en ver el lado teórico de los fenómenos sociales y no sus consecuencias reales.

El Ecuador se ha aislado de los trabajos que, en la Cuenca del Pacífico y en la Alianza del Pacífico, buscan desarrollar el comercio y la cooperación. Su vinculación financiera con China, país de creciente importancia mundial, no sería desacertada si fuera acompañada con medidas para evitar que surja una nueva dependencia en la que el gigante asiático tendría todas las de ganar. Formar parte de un esquema multilateral podría ser un buen camino. Sin acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa, perdidas la Atpdea y las preferencias europeas a fines del 2013, Correa construye para el Ecuador -sonriente y seguro de sí mismo- una “soledad soberana”.