Rodrigo Borja

La ‘Aldea Global’

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 1
Indiferente 2
Sorprendido 3
Contento 5
Domingo 15 de enero 2012
15 de January de 2012 00:03

En un libro más citado que leído, cuyo paradójico título es “The Global Village”, Marshall MacLuhan difundió en 1989 el concepto de la “aldea global” para describir un planeta empequeñecido por los medios de comunicación vía satélite que llevan y traen noticias a 300.000 kilómetros por segundo.

El concepto pretende señalar un mundo interconectado e interactivo, de intereses entretejidos, que tiende a ser cada vez más una sola y gran comunidad planetaria al ritmo de la revolución digital, las telecomunicaciones y el transporte, que unifican la cultura y hacen del planeta una “aldea global”. Resulta muy difícil mantenerse al margen de este proceso. Recibimos los mismos mensajes, nos enteramos de las mismas noticias, miramos las mismas películas, atendemos los mismos programas de televisión por satélite, somos víctimas de la misma publicidad comercial y consumimos los mismos productos. Es decir: participamos de la misma cultura irradiada principalmente por los centros científicos y focos de información de Occidente.

Desde los tiempos de MacLuhan la “aldea” se ha vuelto mucho más global. La triple alianza de la informática, las telecomunicaciones y los transportes ha producido una amplia uniformación cultural del planeta. Hay una “occidentalización” de la cultura universal que se manifiesta no sólo en las altas y sofisticadas expresiones de la ciencia sino también en los elementos de la vida cotidiana. Está en formación un mundo homogeneizado por la fuerza avasalladora del capitalismo occidental que ha extendido el poder de sus conocimientos científicos y tecnológicos y que ha modelado una forma de sociedad que tiende a volverse universal.

Si MacLuhan viviera encontraría que su "aldea" resultó mucho más global de lo que imaginó. Pero es una “globalización estadounidense”, según afirmó Mijail Gorbachov, porque son sus valores y desvalores, sus estilos e intereses los que se extienden por el mundo.

Para decirlo con las elocuentes palabras del escritor neoyorquino George Ritzer, avanza una “McDonalización” de la sociedad mundial.

El mayor rubro de exportación de los EE.UU. no son sus manufacturas sino sus películas y programas de televisión.

Lo cual explica que la "american way of life" se haya extendido tanto.

Comentan Alvin y Heidi Toffler, en su libro “La revolución de la riqueza” (2006), que ”la producción de arte y entretenimiento forma parte de la economía del conocimiento, y Estados Unidos es el mayor exportador mundial de cultura de masas, que incluye moda, música, series de televisión, libros, películas y juegos de ordenador”. Y el pensador español Modesto Seara Vázquez, en su libro "La Hora Decisiva" (1995), escribe que "el vestido se va convirtiendo en un uniforme universal, siguiendo principalmente las modas que en forma convencional se designan como occidentales".