Gonzalo Ruiz Álvarez

Alas de A. País y país a la cola

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Viernes 17 de noviembre 2017

Desesperante. Parece que toda la política del Ecuador pasa por Alianza País. La oposición mira perpleja. El país, bien gracias.

Como se ha apuntado ya el debate político empieza, se torna ardiente y se agota en Alianza País. En 10 años han galvanizado todo hasta hacerse del poder y buena parte de la oposición a la vez. Mientras el bloque se parte por el juicio a Glas y el apoyo a la consulta, las dos alas son cada vez más compactas entre sí: APL( Alianza País leninista) y APC (Alianza País correísta) marchan separados pero unidos entre ellos.

En un caso hay algo más que un simple sánduche, está el poder, la comprensión del nuevo momento, el nuevo estilo y el liderazgo amable del Presidente.

En el otro caso el flujo ya no alcanza para el sánduche y se reivindica la dignidad y la auténtica revolución sin traición.

Ambos pedazos (partidos, diríamos sino fuesen parte de un movimiento más parecido al caudillismo telúrico), reivindican la Revolución Ciudadana y el proyecto.

Ninguno de los dos sectores se hace cargo de los errores que arrastraron, de la concentración de poder, de la metida de manos a la justicia, del sacrificio tribal del cordero en el púlpito de adoración al líder, de la supresión del derecho a la expresión y las libertades, de la demolición de la discrepancia y la anulación de la fiscalización, de la pseudo participación ciudadana que se ocultó en un modelo vertical y excluyente para silenciar a la gente y consagrar el sistema anacrónico disfrazado de democracia.

Pero mientras tanto cabalgan desatadas unas lógicas inimaginables hasta hace poco tiempo. Con el oficialismo partido la oposición se ha quedado congelada. Pero las rescatables actuaciones parlamentarias de varias figuras que buscan que se ventilen los escándalos de las denuncias de corrupción y una posición valiente la acción tiene límites y la estructura parlamentaria ha mostrado el blindaje labrado con perversidad y celo durante una década.

La justicia camina, pero se toma sus tiempos. La opinión pública no consiente que las cosas no vayan tan al fondo, que las formulaciones de cargo no sean tan contundentes y que los imputados no sean todos los que ( aparentemente )son.

Ya se verá, por ahora la justicia y un caso en especial han afectado severamente a la política. Con u n vicepresidente en la cárcel y una vicepresidencia encargada la rémora del juicio político hace que corra el tiempo y mientras llega el proceso y la sentencia el calendario corre en contra de Glas.

La consulta popular que planteó el Presidente reposa a la espera del dictamen de los jueces constitucionales y los informes de quienes antes formularon polémicos autos. Mientras la presión social sube de tono el tiempo apremia y la convocatoria a las urnas llegará. Por temprano, en febrero el país votará y se definirá el panorama.

Pero las nubes grises copan el paisaje de la economía: ajustes, cambios, diálogos fallidos y la dinámica productiva y el empleo a la cola, esperando que cambie el clima.