Rodrigo Borja

Acracia

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Sábado 13 de marzo 2021

Según la Real Academia de la Lengua, la palabra “acracia” —proveniente del griego “akratía”— significa “intemperancia”, o sea supresión de toda autoridad. Consecuentemente, acracia es lo contrario de “templanza”, que es una de las cuatro virtudes cardinales definidas por los estoicos griegos —miembros del estoicismo fundado en la sabiduría, justicia, coraje, templanza, continencia, moderación, sobriedad y estoicismo— y que consiste en moderación, sobriedad y continencia.
Y es que etimológicamente la palabra “acracia” proviene del griego “a”, que significa “no”, y “kratos”, poder. Es, consecuentemente, sinónima de “anarquía”, o sea del desorden en que puede incurrir un grupo social por falta de autoridad o por autoridad insuficiente, débil, equivocada o corrompida.

De modo que acracia significa: intransigencia, desconsideración, intolerancia, incontinencia, desenfreno, libertinaje o abuso de la libertad en lo que se dice y se hace. Ella descalifica a las personas que transgreden los límites sociales, es decir, que se conducen sin linderos morales en el ámbito político y comunitario.

Y, en el estricto campo político, acracia es la doctrina que propugna la desaparición del Estado —como organismo público— y postula la libertad del individuo sobre cualquier autoridad social.
Pero con frecuencia la acracia incurre en libertinaje —proveniente del latín “libertinus”—, que es la transgresión de las barreras sociales y morales.

Además la acracia descalifica a la persona que transgrede esas barreras y que se conduce sin límites éticos.

Pero los ácratas no creen en la necesidad de la autoridad y del poder político, ni de clase alguna de gobierno, y postulan la sociedad sin órganos ni estructuras gubernativas, entregada soberana y libremente a los ciudadanos en términos de igualdad.

De modo que ácrata es quien admite la acracia como doctrina política que pretende la desaparición del Estado y postula la libertad del individuo por sobre toda autoridad.

Y es que los ácratas no aceptan la legitimidad de ninguna imposición. Desde su perspectiva, para que una acción tenga valor moral debe emanar de la decisión libre de quien la emprende. Para ellos, las personas no han nacido para obedecer, sino para decidir por sí mismas.

En un diccionario “online” portugués encontré una precisa definición de la palabra “acracia”: “doutrina ou sistema político-social que não admite nenhuma forma de governo”.

Y la acracia se diferencia conceptualmente de la “anarquía” en que ésta impugna la existencia misma de las leyes y normas sociales, mientras que la acracia las admite pero sostiene que ellas deben surgir de acuerdos voluntarios y libres, alejados de toda injerencia impositiva y forzosa.