María Cárdenas R.

Abuelita, pero muerta

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Viernes 13 de julio 2012
13 de July de 2012 00:03

La planificación es la base de todo lo que uno hace en la vida, cuando no existe, simplemente el caos aparece y si se demora más y más la solución, se vuelve inviable. Ese es el caso de esta, nuestra maravillosa capital. Hace cuarenta años aproximadamente se advirtió la necesidad de construir un nuevo aeropuerto, hace diez, más o menos, se decidió hacerlo con indiscutible liderazgo por un alcalde de renombrada planificación, claro que esta última incluía las vías de acceso indispensables para llegar al que, suponemos, será el nuevo Mariscal Sucre. El gran problema es que, siguiendo la tradición política de nuestro país, lo que hace el gobierno anterior, bueno o malo, simplemente se destruye y se pretende inventar el agua tibia. ¿El resultado? Tener algo así como abuelita pero muerta o avión nuevecito pero sin alas: un aeropuerto sin vías de acceso.

En un día de pico y placa, tuve la oportunidad, una vez más, de conversar con un señor taxista, quien con desgano me comentaba que realizó una prueba y que, con tráfico ligero, demoró una hora y veinte hasta el nuevo aeropuerto. Él conoce la realidad. Ahora, hagamos cálculos simples, este tiempo, más la hora de espera, si a vuelos nacionales nos referimos y más un tiempo promedio de cuarenta y cinco minutos, tendremos un total de más de tres horas. Mejor ni hablar de los vuelos internacionales…

Toda capital y esta en especial por su situación geográfica, necesitaba de una gran terminal aérea pero, ¿cómo se demoraron tanto en decidir e iniciar la construcción de las vías? Como burros, nos creemos el cuento de hadas que con los buses contratados y las vías existentes, todo será perfecto. Imaginemos ir de Quito a cualquier ciudad en un mismo día, ¿alcanzarán las horas para volar, trabajar y volver?

Mientras, la Alcaldía está apoyándose importantemente en la maravillosa publicidad que, para quien no conoce, hoy mismo en este minuto estará preguntándose dónde está la parada del metro para entrar y subirse a las modernas unidades de transporte, como también se preguntará dónde está la ruta VIVA y también la de más allá, cerquita de Guayllabamba.

Sí, así estamos, una grandiosa terminal con el esfuerzo de todos, en la que creo y pronto todos nos alegraremos de haber apoyado su construcción pero, con la inmensa necesidad de los políticos actuales de atribuirse su éxito, con una fecha de apertura que no tiene ni pies ni cabeza, porque, hasta allá llegaremos más rápido que volando solo si somos parte del elenco de una publicidad, porque en la realidad, casi resulta más rápido manejar a otra ciudad que volar saliendo del aeropuerto real. ¿Cuándo veremos las obras necesarias para ver vías reales a un importante destino?