Vicente Albornoz Guarderas

200 años de patria

En realidad, el Ecuador no tiene 200 años. La semana antepasada recién cumplimos 192 años, pero hoy sí estamos a punto de cumplir 200 de haber roto con España y de haber empezado a gobernarnos por nosotros mismos.

La coincidencia de que este aniversario se cumpla cuando el país está pasando por un momento de inusual violencia y crisis, no debería llevarnos a la conclusión de que llevamos 200 años de decadencia. A la actualidad la tememos que entender como resultado de la historia reciente y al país como el resultado de una historia un poco más larga.

El hecho de que el Ecuador esté hoy tan convulsionado está conectado a la traumática experiencia de la pandemia sumada a la crisis económica. Entre marzo 2020 y febrero 2022, hubo 66 000 defunciones por encima de “lo normal”.

Una experiencia como esa deja una serie de cicatrices en la memoria colectiva del país y, más aún, en ciudades como Guayaquil donde la mortalidad fue mucho más.

El 4 de abril del 2020, en el Puerto Principal murieron 14 veces más personas de lo usual (680 defunciones frente a las “usuales” 47 diarias). Es obvio que eso debe haber sacudido a los guayaquileños en un nivel difícil de imaginar, algo que en parte explica por qué esa ciudad está tan convulsionada.

Y si consideramos que la pandemia nos atrapó cuando la economía estaba mal (pocos meses después de las huelgas de octubre 2019, en pleno ajuste y con un precio del petróleo a la baja), entonces se entiende por qué el golpe económico fue tan grande y por qué llegamos a ver una contracción anual de más del 12% del PIB trimestral.

Eso explica qué estemos pasándola mal pero el sólo hecho de haber salido adelante de un momento tan complejo, con la dolarización intacta y de estar empezando nuevamente a crecer, debería darnos el optimismo necesario para ver este aniversario con ojos positivos. Y sí, digámoslo como se debe: ¡Viva la patria!