El uso de productos naturales y orgánicos, así como la práctica de adpptar y esterilizar ayuda a reducir el impacto ambiental de la tenencia de mascotas. Foto: Pixabay.

El uso de productos naturales y orgánicos, así como la práctica de adpptar y esterilizar ayuda a reducir el impacto ambiental de la tenencia de mascotas. Foto: Pixabay.

Jueves 15 de marzo 2018

La tenencia responsable de mascotas cuida el ambiente

Gabriela Castellanos (I)
mgcastellanos@elcomercio.com

En un año, un perro de tamaño mediano produce una huella ambiental dos veces mayor que un vehículo cuatro por cuatro. Este impacto ambiental se mide por el área necesaria para producir los recursos que se consumen y para asimilar los residuos de una población con determinadas características. 

La comida es uno de los principales factores que contribuyen a aumentar la huella ambiental. Aunque no existen datos locales, se han realizado estudios que señalan que si todos los perros y gatos de Estados Unidos formaran un país, sería el quinto más contaminante del mundo.

Gregory Olkin, profesor de geografía de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), calculó que el consumo de carne por gatos y perros genera unas 64 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, el mismo impacto que generan en un año 13,6 millones de automóviles.

Esta investigación, que se publicó en la revista académica PLOS One, aclara: “Me gustan las mascotas, y de ninguna manera estamos sugiriendo que se deshaga de ellas o que los pongan en una dieta vegetariana, pero sí creo que debemos considerar sus impactos para poder tener una conversación honesta al respecto. Las mascotas tienen grandes beneficios, pero un impacto ambiental enorme”, explicó el profesor de Geología en un comunicado.

La búsqueda de una vida sustentable también involucra a las mascotas . En el libro ‘Mascotas y el planeta: Una guía práctica para el cuidado de mascotas sustentable’, de Carol Frishmann, se propone reconocer en principio que todas las acciones generan un impacto en la Tierra y lo mismo ocurre con los animales de compañía. La huella crece con los accesorios, juguetes, champú y jabón, galletas, premios, entre otros.


Pero hay alternativas para evitar una mayor contaminación. La primera propuesta es la esterilización. Con ello se evita el nacimiento de nuevos animales que necesitarán recursos para sobrevivir. También se promueve la adopción, con el fin de que en lugar de traer nuevos cachorros, los animales que ya existen puedan tener un hogar. 

Otra recomendación es utilizar productos orgánicos. Existen ‘snacks’ naturales que no contienen aditivos ni preservantes, lo que evita la contaminación en su producción.

El reciclaje es importante también. En algunos casos los accesorios y los juguetes podrán ser reutilizados. Si no le sirven a la misma familia, posiblemente algún animal rescatado por una fundación podrá utilizarlo. Existen varios tutoriales para fabricar los juguetes de las mascotas a partir de ropa que no se utiliza.

Recoger los desechos de las mascotas no solo ayudará a prevenir enfermedades, sino que reducirá la contaminación. Cuando se realizan paseos o viajes, las deyecciones de los perros cerca de los ríos pueden contaminar las fuentes de agua. Una buena práctica adicional es utilizar bolsas biodegradables para recoger los excrementos.

Con los gatos también se puede contribuir. Existen marcas de arena ecológica que no contaminan tanto como aquellas que tienen aditivos, químicos y perfumes para controlar los olores. Estas se fabrican en base de maíz, cultivos de trigo, virutas de madera, entre otros productos, y están disponibles en el Ecuador en diferentes marcas y presentaciones.