La educación del cachorro desde temprana edad facilitará la convivencia en la familia. Foto: Pixabay

La educación del cachorro desde temprana edad facilitará la convivencia en la familia. Foto: Pixabay

Guía de educación básica para el nuevo cachorro de la familia

Redacción Narices Frías (I)
mascotas@elcomercio.com

Las primeras semanas del cachorro en su nuevo hogar son cruciales para que el can se convierta en el futuro en un buen animal de compañía y que su convivencia con la familia y su comunidad sea armónica. En esta etapa de su vida aprenderá fácilmente los hábitos y modales que conservará el resto de su vida. 

Establecer normas desde temprana edad evitará problemas en el futuro. "Evitas tener un perro agresivo, que te haga destrozos en la casa, peleas por su mal comportamiento", según el portal Perfect Paws, especializado en entrenamiento de animales de compañía. 

Invertir tiempo en la educación del cachorro tiene beneficios. Los animales aprenden a hacer sus necesidades en un solo lugar, se vuelven más sociables, se establecerá un vínculo especial y de gran confianza entre tú y tu perro.  Existen algunas reglas básicas que todo cachorro debe aprender. Aquí te enseñamos cómo hacerlo. 


1. La hora de comer y la hora de ir al baño

Las rutinas ayudan a que la educación de las mascotas sea más fácil. Los cachorros deben tener un horario de comida regular. En los primeros meses deben comer tres veces al día y luego dos veces desde los seis meses de edad. "Luego de comer o tomar agua saca a tu perro al lugar donde debe ensuciarse", recomienda el American Kennel Club.  Una vez que lo hacen puedes felicitarlos y recompensarlos. 

¿Qué pasa si hay un accidente?  Hay que procurar limpiar la zona para eliminar cualquier rastro de olores que pudieron quedar. Tampoco se recomienda acudir al periódico o frotar la nariz del perro sobre la orina. "El perro quedará confundido y no entenderá qué sucede", dice VetStreet, un sitio de cuidado de mascotas. Tampoco sirve regañarlo si el perro ya hizo de las suyas. Para corregirlo hay que encontrarlo en el acto, después es muy tarde porque el animal no recordará lo que hizo. 


2. Juegos suaves

Aunque al principio los juegos de mordidas de los cachorros pueden parecer tiernas, luego de unos meses pueden convertirse en verdaderos problemas. Los dientes pequeños no pueden causar tanto daño como una mordida de un perro adulto. Sin embargo, los animales pueden confundir un momento de diversión con agresión.

Lo mejor será enseñarle a evitar los juegos bruscos con otros animales y con otras personas. Si empieza a morder los dedos o la ropa de otras personas se puede retirar e ignorar al can. Será mejor utilizar juguetes apropiados para cada edad. En este sentido, la presencia de otros perros mayores ayudará a establecer los límites en los juegos. Ellos podrán enseñarle al pequeño cuando debe detenerse. 


3. Aceptar el contacto y la manipulación

Para tener un perro sociable y no agresivo hay que enseñarle a aceptar toda manipulación. Se debe acostumbrar a ser acariciado, a que las personas metan la mano en sus platos de comida, que reciban abrazos y que no tengan una mala reacción en esas situaciones. 

Cuando un cachorro no aprende a tolerar la manipulación puede tener reacciones negativas en el futuro. Si algún niño le hace una caricia brusca o si coge su comida, es posible que quiera morder.