14 de mayo de 2019 00:00

La Trinitaria, el primer hogar de Mauricio Quiñónez Torres

Familiares, amigos, vecinos y futbolistas del Independiente Juniors acudieron al lugar a despedir a Quiñónez. Mario Faustos / EL COMERCIO

Familiares, amigos, vecinos y futbolistas del Independiente Juniors acudieron al lugar a despedir a Quiñónez. Mario Faustos / EL COMERCIO

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Elena Paucar. Redactora  (D)
epaucar@elcomercio.com

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En la cooperativa Nuevo Rumbo los niños corren detrás de viejos balones remendados, atesoran canicas entre sus pequeñas manos y juegan a orillas del estero Salado. La infancia de Mauricio Quiñónez Torres no fue tan diferente.

El defensa de Independiente Juniors se formó en la cancha y los callejones de este barrio en la popular Isla Trinitaria, en el sur de Guayaquil. “Crecimos como hermanos. En estas calles jugábamos al trompo, a las bolichas, fútbol... En el 2015 estuvimos juntos en el Independiente”, recordó un amigo de ‘Mauri’, como le decían.

Él estuvo con el futbolista de 18 años hasta el final. Era su copiloto la madrugada del domingo, cuando fueron interceptados por tres hombres que iban en una moto. El número 3 de Independiente Juniors recibió dos disparos; una bala lesionó su pulmón izquierdo y murió casi de inmediato.

Su tía Paola Quiñónez recordó que apenas tenía 10 años cuando se fue de casa por el deporte que le apasionaba. “Fue duro, pero sabíamos por lo que iba. Ahí estaba su futuro”.

En el 2011 entró como un niño tímido a las formativas del club de Sangolquí. Fue a la Sub-12 y pasó por todas las divisiones juveniles del equipo, 136 cotejos en total. Siempre jugó en la defensa, como zaguero, lateral derecho o izquierdo.

Llegó a la Selección Sub 17, que participó en el Sudamericano de Chile, en el 2017. También fue parte del proceso de la Tri Sub 20 que comandó el DT Jorge Célico. Fue convocado para el segundo microciclo, antes del Mundial que se disputará en Polonia.

Velorio de Josué Mauricio Quiñónez, el lunes 13 de mayo del 2019 en la Isla Trinitaria, en el sur de Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Narciso Mina, exfutbolista y tío político de ‘Mauri’, recuerda cada etapa de su carrera. Fue él quien lo descubrió y recomendó ante el Independiente cuando era delantero y goleador del equipo principal.

“Hace dos semanas estuve en Sangolquí. Hablé con Michel Deller -dirigente del club- y me dijo que estaba mejorando muchísimo... Un disparo ha acabado con los sueños de un joven y dejan a una madre destrozada”. La familia espera el apoyo de la Federación Ecuatoriana de Fútbol.

Ayer su camiseta negra fue colocada como un homenaje sobre el ataúd en el que ahora reposa. Por la mañana sus compañeros de cancha caminaron hasta su humilde vivienda, equipados con uniformes grises. “¿Son los independientes?”, balbuceaban los curiosos niños del barrio, que se amontonaron a la llegada del equipo.

La angosta y calurosa sala siempre fue un altar para él. Sus paredes están cubiertas con fotografías y recortes de prensa. En ellas aparece sonriente, con su inconfundible cabello ensortijado y luciendo el equipo de la ‘mini Tri’.

‘Mi mamá es la reina de mi vida, mi heroína’ dice el titular de una nota enmarcada como recuerdo. ‘Mauri’ no conoció a su padre y en esa entrevista exaltaba el esfuerzo de su madre por criarlo sola. El reportaje sobre la Sub-17 también menciona su paso por Europa, donde entrenó durante 15 días con el Liverpool.

En esta temporada 2019 pasó a formar parte del Independiente Juniors, filial del conjunto de Sangolquí, para disputar la Serie B. El sábado por la tarde jugó su último partido ante el Santa Rita de Vinces (Los Ríos). No le fue bien; no logró anotar un penal, pero en la última entrevista que dio a un medio digital se propuso mejorar y recuperar la punta.

Por la noche llegó a Guayaquil para pasar en familia del Día de las Madres. “Llegó de jugar, de quedar como el mejor en el cancha. Vino para darle la sorpresa a su mamá, pero no pudimos hacer lo que él había querido”, contó su tía.

Sus allegados creen que intentaron robarle el auto, pero la Policía investiga una presunta venganza. Édison Valverde, jefe de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida y Muertes Violentas de la zona 8, dijo que el hermano del futbolista tenía una boleta de captura por asesinato. “Debe ser un ajuste de cuenta, una vez que se confirmó que la intención no fue el robo”. Uno de los implicados fue detenido.

El 24 de septiembre el jugador iba a cumplir 19 años. Afuera de su casa, los niños corretean entre las sillas para el velatorio. Mañana será su sepelio en Jardines de Esperanza.

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