1 de diciembre de 2018 17:58

Corridas taurinas generaron movimiento económico en Latacunga

Corrida de toros en la Plaza San Isidro Labrador de Latacunga. El Fandi recibe de rodillas con el capote al toro de nombre Bramador. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Corrida de toros en la Plaza San Isidro Labrador de Latacunga. El Fandi recibe de rodillas con el capote al toro de nombre Bramador. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Redacción Sierra Centro
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Las ventas ambulantes y los hoteles fueron los sectores más beneficiados tras los primeros dos días de la feria taurina San Isidro Labrador, que se realiza este fin de semana en Latacunga. Otros negocios como restaurantes y bares no reportaron incrementos significativos en sus ventas.

Los turistas coparon en la noche del viernes las 600 plazas hoteleras que ofertan unos 80 hoteles de la ciudad. La mayoría fueron extranjeros y quiteños aficionados a la fiesta taurina, mientras que otro grupo llegó de Ambato y Riobamba.

“Para nosotros esta fiesta dura un día. La gente llegó el viernes y se empezó a ir el sábado. El domingo ya hay muy poca ocupación”, dice Nelson Chanatasig, propietario del Hotel Villa de Tacvnga.

Según él, las únicas tres festividades que logran llenar los hospedajes son el carnaval de Ambato, en febrero, la Mama Negra en noviembre, y la feria San Isidro Labrador que coincide con las fiestas de Quito, y que se realiza por cuarto año consecutivo en Latacunga debido a que la legislación que se aprobó en el 2011 impide que se realicen corridas en Pichincha.

En los exteriores de la plaza se ubicaron cerca de una decena de puestos de venta de comidas, artesanías y sombreros. La mayoría de comerciantes arriba desde Quito únicamente para la feria.

“Desde que no hay corridas en Quito el negocio allá se terminó. Aquí las ventas son mínimas porque llega una cantidad mucho menor de aficionados a la que estábamos acostumbrados a ver en la feria Jesús del Gran Poder. Hemos subsistido viajando a otras ciudades durante las fiestas”, cuenta Marcia Tamayo, fabricante de decoraciones taurinas.

Los restaurantes no tuvieron una demanda significativa. “Las ventas sí subieron, pero en menor cantidad. Usualmente los aficionados quiteños retornan a su ciudad para almorzar allá debido a la cercanía”, cuenta Estefanía Torres, propietaria del restaurante Los Cedros, en el norte de la ciudad.

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