2 de octubre de 2019 20:37

El entrenador Alberto Salazar pasó de ser leyenda del atletismo a caer en desgracia

Imagen de archivo del técnico de atletismo Alberto Salazar. Foto: EFE

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Agencia AFP

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Tras cuatro décadas como referente del atletismo estadounidense, Alberto Salazar ha pasado de corredor heroico y entrenador mágico a paria tras recibir una sanción de cuatro años por dopaje.

El estadounidense de 61 años y origen cubano ganó los maratones de Nueva York de 1980, 1981 y 1982, así como el de Boston de 1982, llevando su cuerpo al límite, y entrenó a estrellas como el británico Mo Farah, el campeón olímpico de 2012 y 2016 en las distancias de 5000 y 10000 metros.

Pero Salazar, entrenador del Proyecto Nike Oregon, fue sancionado el lunes 30 de septiembre del 2019 por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos tras múltiples violaciones de dopaje, incluido tráfico de testosterona, manipulación del proceso de control de dopaje de atletas y uso de técnicas de infusión prohibidas.

También recibió otros cuatro años de sanción el doctor Jeffrey Brown, quien ejerció de médico para numerosos atletas y consultor remunerado de cara a mejorar el rendimiento en Nike Oregon, parte de un sistema para manipular los niveles de testosterona sin dar positivo.

“Actuando en relación con el proyecto Nike Oregon, el Sr. Salazar y el Dr. Brown demostraron que ganar era más importante que la salud y el bienestar de los atletas a los que habían jurado proteger” , dijo el director ejecutivo de USADA, Travis T. Tygart.

Despojado de sus credenciales en el actual Mundial de Doha y desterrado, Salazar se declaró “conmocionado por el resultado” y apelará el fallo.

El padre de Salazar era amigo del mandatario cubano Fidel Castro, junto a quien luchó durante la revolución, pero luego se opuso al gobierno comunista.

Se mudaron a los suburbios de Boston y Salazar ganó una corona estatal de campo traviesa en 1975 antes de impulsar el triunfo nacional de la Universidad de Oregon en la modalidad en 1977.

En 1980, clasificó para formar parte del equipo olímpico en los 10,000 metros, pero los estadounidenses boicotearon los Juegos de Moscú y Salazar, conocido por esforzarse al máximo, atacó un nuevo desafío, el maratón, dominando la distancia de 42.195 km. desde el comienzo.

A los 22 años, ganó en su debut en el maratón en Nueva York y luego estableció una marca de 2 horas, 8 minutos y 13 segundos para defender su título. En 1982, tomó Nueva York y capturó el maratón de Boston en un sprint final sobre Dick Beardsley, pero luego se derrumbó al cruzar la meta, necesitando solución salina en la sala de emergencias tras no beber durante la carrera.

Salazar terminó 15to en el maratón en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984, después entrenó y compitió hasta retirarse a mediados de la década de 1990, uniéndose a Nike para formar el Proyecto Oregon en 2001 y entrenar a corredores de fondo.

El programa incluye a Donovan Brazier, quien ganó el título mundial de 800 metros el lunes cuando las noticias de la sanción a Salazar reventaron el mundo del atletismo, así como Sifan Hassan, quien se coronó en los 10.000 metros femeninos dos días antes.

Gloria olímpica y escrutinio 
Farah ganó el primer oro olímpico para Nike Oregon en 2012 en Londres en los 10000 metros, y el exalumno de Salazar, Galen Rupp, tomó la plata.

Pero Steve Magness, que pasó 18 meses como entrenador asistente en el proyecto antes de los Juegos Olímpicos de Londres, denunció sus practicas cuando ProPublica y Panorama, de la BBC, investigaron las acusaciones de dopaje en torno a Salazar en 2015. Varios testimonios alegaron microdosis de testosterona, entre otras acciones sospechosas. Salazar lo negó.

Farah aguantó con Salazar y ganó otro doblete de oro en Río de Janeiro-2016, Rupp tomó el bronce en maratón y Matt Centrowitz, también de Nike Oregon, ganó los 1500.

Pero las acusaciones de dopaje persistieron y Farah dejó a Salazar en octubre de 2017. El caso de la USADA contra Salazar y Brown fue a la Asociación Americana de Arbitraje y las audiencias se llevaron a cabo en mayo y junio de 2018, preparando el escenario para las decisiones dictadas el lunes.

Salazar dijo que tanto él y como sus atletas “han sufrido un trato injusto, poco ético y altamente dañino por parte de la USADA”, y afirmó que “siempre me he asegurado de que se siga estrictamente el código de la Agencia Mundial Antidopaje. El Proyecto Oregon nunca ha permitido y nunca permitirá el dopaje”.

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