2 de agosto de 2018 00:00

Pichincha y Guayas se adjudicaron los títulos de goalball, en Cuenca

Incidencias de la final femenina entre Pichincha y Guayas, jugada ayer en Cuenca. Jakeline Ogonaga (centro) y sus compañeros celebran la victoria Pichincha.

Incidencias de la final femenina entre Pichincha y Guayas, jugada ayer en Cuenca. Jakeline Ogonaga (centro) y sus compañeros celebran la victoria Pichincha. Foto: El Comercio

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Manuel Quizhpe
Redactor. (D)

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Con 23 años, Jakeline Ogonaga sobresale en goalball. Ella fue clave en la victoria de Pichincha por 13 goles contra 8 ante Guayas, en la final de los III Juegos Nacionales de Deporte Adaptado. El partido se jugó ayer en el Polideportivo de Totoracocha, en Cuenca.

Ogonaga acertó en los lanzamientos y marcó cinco goles en la final. Tiene dos años de práctica y en cada jugada se mostró segura. Se complementó bien con Flor Cruz y Nidia Simbaña, quienes convirtieron en cuatro y tres ocasiones. Verónica Freire alternó y convirtió un tanto.

Las jugadoras pichinchanas festejaron eufóricas la victoria. Según Ogonaga, quien sufre ceguera desde su nacimiento, “la obtención del título es un reto que nos plantearon a inicios de este año”. Ahora la meta es representar al país como ya lo hizo en años anteriores, cuando viajó a con la selección nacional a Lima, Perú.

Flor Cruz, otra de las campeonas, destacó la calidad de las rivales. “Ellas se preparan igual que Pichincha, pero nosotras estuvimos concentradas y ganamos”. La jugadora de 49 años también representó al país en Lima.

Cruz invitó a otras no videntes a ser parte del goalball porque “nos ayuda a asimilar la vida de otra manera”. El mensaje de las personas con discapacidad visual es que “nada es imposible cuando se quiere cumplir alguna meta”. Su visión se empezó a deteriorar hace dos años y en la actualidad ve un 10% con el ojo derecho.

El goalball es una disciplina para ciegos y personas con discapacidad visual. Por eso, los jugadores usan parches y antifaces en sus ojos. El partido se juega dos períodos de 12 minutos cada uno, con un receso de cinco minutos.

El campo de juego es rectangular: mide 18 metros de largo por nueve metros de ancho. El arco es de nueve metros de largo por 1,30 m de alto. La cancha está delimitada por zonas. La zona uno es de orientación, donde se distribuyen los tres jugadores. La segunda zona es de aterrizaje o de lanzamiento, luego viene la zona neutral.

Edwin Benítez, coordinador de jueces de goalball del Ecuador, explicó que cada equipo tiene las mismas zonas. “Dentro de esos límites, los conjuntos deben jugar de acuerdo al reglamento, que es en inglés”. Las faltas más comunes son la bola alta o larga, allí se cobra un lanzamiento penal.

La pelota tiene un diámetro de 24 centímetros, pesas dos kilos y medio, y dentro tiene cascabeles. En sus polos hay ocho orificios que permiten se emita el sonido y que sirve para que los jugadores se orienten. Por eso, durante el juego debe haber completo silencio.

En la final masculina, el título se definió tras dos tiempos extras de tres minutos cada uno. En el tiempo reglamentario, Guayas y Pichincha empataron a 15 goles. En los alargues, el trío guayasense se proclamó campeón al vencer en el global 21-18. Hubo festejos dentro y fuera de la cancha.

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