7 de abril de 2019 00:00

Arce persistió y consiguió su meta de debutar en la A

El mediocampista imbabureño jugó el año pasado en Deportivo Quito y  Clan Juvenil.Foto: EL COEMRCIO

El mediocampista imbabureño jugó el año pasado en Deportivo Quito y Clan Juvenil.Foto: EL COEMRCIO

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Pablo Campos
Pablo Campos. Coordinador (D)

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El Nacional atacaba en el campo del Olmedo, el domingo pasado. A Jonathan Borja, el creativo del equipo, le quedó un balón al filo del área, pero dos defensas del ‘Ciclón’ salieron a achicarle los espacios. La única opción de pase era hacia atrás, en donde Luis Arce venía de frente y desmarcado.

El 6 de los criollos recibió el balón con la derecha y, en fracción de segundos, tomó la mejor decisión: acomodó el cuerpo y envió un remate con la misma pierna diestra, con comba, directo a las redes del arco del portero Iván Brum.

Fue un golazo. El primero de Arce en la Serie A, luego de un camino largo, lleno de puertas cerradas, de reveses, de jugar en Segunda y en la Serie B. “Yo tendría que escribir un libro sobre mis vivencias, sobre la lucha por llegar. Gracias a Dios ya puedo decir que estoy en el fútbol de élite”, dijo con evidente alegría el futbolista nacido en Quito.

Celebró aquella conquista, que adelantaba al sufrido cuadro criollo en el marcador ante los riobambeños, con sus compañeros de la banca y con Marcelo Zuleta, el entrenador que decidió confiar en sus aptitudes a inicio de año, pese a que no lo conocía.

Hoy, ante Universidad Católica (18:30 en el Atahualpa) Zuleta volverá a encomendarle el traslado del balón desde el fondo de la cancha y la búsqueda permanente de los volantes Borja y Manuel Balda.

Cuando el camino de la A se volvió más largo Arce amó el fútbol desde pequeño. El balón fue su compañero de juego. Vivía en una casita contigua a la cancha de la Liga Oriental, en donde sus padres, Wilson y Sandra, trabajaban como conserjes. Barcelona fue su equipo en dicha liga barrial, hasta los 15 años, cuando se probó en El Nacional.

En el cuadro criollo le dijeron que no “porque era muy chiquito”. Presuroso, su padre lo llevó a Espoli, en el 2009, en la categoría Sub 16. Estuvo en el equipo hasta la Sub 18 y después empezó un camino por los torneos de Segunda y Serie B: Real Sociedad, UTE, la Reserva de Aucas, en el 2015.

En el 2017 volvió a Espoli a jugar el torneo Sub 25 de Segunda. En uno de aquellos partidos, Renato Salas, extécnico de Deportivo Quito se fijó en él y decidió invitarlo a probarse en el cuadro azulgrana, al inicio de la temporada 2018.

El año pasado, Arce jugó 13 partidos con la ‘AKD’ en el Provincial de Segunda y marcó cuatro tantos. Cuando el Quito quedó fuera del Provincial por la merma de puntos, al volante no le quedó más que seguir buscando opciones de jugar y se fue al Clan, a la serie B.

Pero antes de irse, Salas y Arce entablaron una relación especial. El DT, además de técnico practica ‘coaching’ y decidió ayudar a su pupilo. “Hicimos un trabajo para entender el porqué Luis no había alcanzado todo su desarrollo futbolístico. Vimos cosas de su vida, hicimos un plan estratégico de mejorías, de cómo estaba su situación familiar, de que vaya ganando confianza”.

Arce también dio su versión. “El profe me decía: tú deberías jugar en Primera, tú eres mejor que muchos de los jugadores que están allí. Yo ya quería botar la toalla. Pero el apoyo del profe y de mi familia fue fundamental para no darme por vencido”, acota el mediocampista.

Las desventuras siguieron en Clan, en donde solo jugó tres partidos y sufrió una distensión de ligamento cruzado en la rodilla. Se salvó de la operación. Este año tuvo que salir a buscar equipo.

Salas conocía a Marcelo Zuleta, de una pasantía en Argentina. El DT criollo le contó que necesitaba, entre otros puestos, a un volante mixto, con despliegue y buena llegada. Salas le recomendó a Arce.

Luis Granda, asistente del cuadro criollo, también fue clave para impulsar a Arce. ‘Lucho’ siempre le pide no achicarse ante los rivales y entender que su fútbol le alcanza para intentar superarlos en los duelos mano a mano.

El mediocampista estuvo un mes a prueba en Tumbaco. De los 500 futbolistas que se presentaron a las pruebas, solo él y el ariete Darwin Rodríguez superaron el filtro. “Cuando me dijeron que pasé la prueba, lloré. Había cumplido el sueño”.

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