16 de diciembre de 2018 00:00

Liga confió la conducción de su campaña a cinco futbolistas

Adrián Gabbarini (izquierda) dialoga con Jhojan y Anderson Julio. También escuchan Hernán Pellerano, Jefferson Intriago y otros dos juveniles. Foto: Foto: Víctor Muñoz / EL COMERCIO

Adrián Gabbarini (izquierda) dialoga con Jhojan y Anderson Julio. También escuchan Hernán Pellerano, Jefferson Intriago y otros dos juveniles. Foto: Foto: Víctor Muñoz / EL COMERCIO

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Pablo Campos

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Hernán Pellerano juguetea con la máscara de protección que usa para entrenarse desde los últimos partidos de la segunda etapa, por un golpe recibido en el pómulo. Se encoge de hombros cuando le mencionan que todos en Liga están encantados con su capacidad para dar discursos emotivos antes de los partidos.

Pellerano llegó lesionado a Liga. En diciembre del año pasado, mientras vacacionaba se fracturó una vértebra. Jugaba en el Olimpia paraguayo, que desistió de prolongar el contrato tras saber que estaría tres meses fuera de la cancha.

Entonces, Pablo Repetto, el DT de Liga decidió jugársela por su expupilo. Convenció a los directivos albos de contratarlo pese a que sería baja por largos meses. Centró su argumento en dos capacidades del zaguero de 34 años: su gran agresividad para defender y su capacidad de liderazgo: es un aglutinador natural, un motivador innato.

El defensa llegó a Liga y tuvo que realizar trabajos de fisioterapia, pero era activo en las convivencias y concentraciones del equipo. Apenas tuvo oportunidad, levantó la mano para pedir la palabra en la intimidad del grupo. Dio un discurso que conmovió. Se colocó junto a Adrián Gabbarini y otros futbolistas recién llegados como Christian Cruz. “Somos nuevos en el equipo y tenemos que ser refuerzos. Queremos comprometernos junto a ustedes a que Liga vuelva a estar en el lugar que se merece: peleando el título y haciendo de nuestro estadio un fortín”.

En Liga, todos los consultados coinciden en señalar a los líderes del camerino: Pellerano, el golero Gabbarini y los nacionales Jefferson Intriago, Édison Vega y el goleador Juan Luis Anangonó. Los cinco conforman un núcleo duro, son la voz cantante del equipo, la representación de los futbolistas ante la directiva.

Esteban Paz, principal de la Comisión de Fútbol, sostiene que este grupo surgió tras la sorpresiva partida de Hernán Barcos, a mediados de temporada, al fútbol brasileño. “El ­semestre pasado había un jugador por encima de todos. Ahora, el liderazgo está repartido. Vega habla mucho, ‘Gabba’ también. Pellerano cobró más protagonismo cuando empezó a jugar”, dice Paz.

Barcos era el líder y capitán del equipo. Tras su salida, los jugadores escogieron a Intriago y a Vega como capitanes.

Intriago es un talento de la casa. Estudió en el Colegio de Liga y dice que el camerino es como su segundo hogar. “Aquí, todos somos familia. Tocas a uno y tocas a todos. Nadie se mete con la familia”, dice el jugador de 22 años.

El manabita juega sus últimos partidos con el cuadro universitario. La semana pasada llegó a un acuerdo con Tigres de México, incluso, se puso la camiseta amarilla de los felinos en un restaurante.

Intriago, a quien le dicen ‘Palula’, se volvió líder por su vinculación con el equipo. Es amante de los tatuajes y de las novelas de la tarde; quiere levantar la copa esta tarde, tras vencer a Emelec.

Junto a él, Vega también ejerce liderazgo. El técnico Pablo Repetto mira en él a un futbolista que predica con el ejemplo, a una persona locuaz que llega fácil a sus compañeros.

Vega se graduó de ingeniero en Sistemas e incluso dio una mano en la organización de las bases de datos de los juveniles de Liga. El año pasado hizo una suerte de pasantía en el club y sistematizó la información de las divisiones formativas. “Ser capitán es una gran responsabilidad y un compromiso importante. Hay que predicar con el ejemplo siempre”, confiesa el futbolista, a quien todos llaman ‘Enano’.

Finalmente, el abanico de líderes se completa con ‘Gabba’ y Anangonó. Este último ganó influencia en el grupo por sus goles. “El Juanito da buenas arengas antes de los partidos”, relata el utilero Rodrigo Boada, gran confesor de los secretos del camerino. ‘Gabba’ es, de los capitanes, el que más jugó: solo se perdió dos partidos.

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