23 de febrero de 2020 00:00

Las lesiones condicionan el físico y el ánimo de los futbolistas en la Serie A

Enson Rodríguez, volante venezolano del Aucas, en el proceso de recuperación del año pasado cuando sufrió una rotura de ligamentos y estuvo fuera de las canchas seis meses. Foto: Álex Puruncajas/EL COMERCIO

Enson Rodríguez, volante venezolano del Aucas, en el proceso de recuperación del año pasado cuando sufrió una rotura de ligamentos y estuvo fuera de las canchas seis meses. Foto: Álex Puruncajas/EL COMERCIO

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Pablo Campos

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Era su segundo partido oficial luego de 10 meses de ausencia en las canchas y Enson Rodríguez volaba en la cancha del estadio Gonzalo Pozo Ripalda, en el duelo entre Aucas y Vélez, el pasado martes 18 de de febrero en el partido de la Copa Sudamericana. 

Aucas ganaba 1-0. A los 65 minutos, el menudo volante venezolano se internó por el sector izquierdo de la zaga argentina y cuando intentó lanzar un centro, sintió una sensación similar a la de recibir un piedrazo en la parte posterior del muslo derecho. Se desplomó, pero la pelota siguió en juego. Un minuto después, John Jairo Espinoza consiguió el segundo gol de los orientales.

“Yo solo escuché el grito de gol y vi que Espinoza pasó a celebrar cerca de donde yo estaba. Sentía un dolor intenso”, cuenta el futbolista. Rodríguez fue llevado al camerino y posteriormente, a su casa. Al día siguiente le realizaron exámenes que generaron esta conclusión: él sufrió un desgarre en el semimembranoso, uno de los músculos que forman parte de los isquiotibiales. Estará 15 días fuera.

Solo ahí el jugador pudo respirar aliviado. El año pasado, el 30 de marzo, sufrió una de las lesiones más graves del fútbol: en el partido ante Deportivo Cuenca se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.
Le tomó seis meses volver a las canchas, pero Gabriel Schürrer, extécnico de Aucas, decidió no contar con él por el resto de la temporada pasada.

Recién pudo regresar para la serie ante Vélez y en el segundo juego volvió a lesionarse, aunque esta vez, con un tiempo de recuperación menor.Las lesiones quebrantan el físico, pero también la parte anímica de los jugadores. Así lo reconoce Rodríguez y el psicopedagogo de Aucas, Sebastián Medina.

“El futbolista, como cualquier trabajador que no pueda realizar su labor por un impedimento físico, siente estrés y miedo de que perderá su puesto. Por ello, es importante realizar acompañamiento, establecer conversaciones para saber cómo se siente y en qué podemos ayudarlo”.

Los clubes de Pichincha van incorporando dentro de su ‘staff’ a psicólogos y personal de ayuda para acompañar a los futbolistas. Aucas cuenta con Medina, Independiente tiene a especialistas como Víctor Guamán; en El Nacional, Patricio Cevallos sirve como enlace con los futbolistas. Daniel Terán es el psicólogo deportivo de Liga.

Él aplica el método Disc, un test que le permite conocer cómo actúan las personas frente al entorno. Cuando un futbolista se lesiona, Terán se acerca e intenta entablar conversación y ofrecer ayuda. El 28 de agosto del año pasado, el equipo sufrió con la terrible lesión de Christian Cruz, quien se rompió la tibia, el peroné y el tobillo derecho, al intentar bloquear un lanzamiento de Carlos Tévez, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores, en Buenos Aires.

Cruz se perdió el resto de la temporada pasada y recién este año comenzó los trabajos en cancha. “Hablar con el psicólogo me ayudó mucho. También el apoyo de mi esposa Priscila y mis hijos Cristina (6 años) y Christian, que nació unos meses antes de la lesión”, dice el ‘Chavo’, en el complejo deportivo de los albos.

¿Qué es lo más duro de la lesión? Además del dolor físico, Cruz señala la incertidumbre y la ansiedad. “Crees que no vas a volver a jugar, que no volverás a tener una vida normal. A mí me ayudó mucho hablar con Antonio Valencia, que sufrió una lesión similar. Él me invitaba a entrenarme en el gimnasio y a llevar con calma la recuperación”.

Tito Valencia, de El Nacional, se rompió el peroné y el ligamento del tobillo izquierdo en el 2017, cuando jugaba en Barcelona. El largo proceso de recuperación lo llevó a tomar una decisión de vida: estudiar psicología deportiva. Ya se inscribió en la Universidad de Loja para estudiar a distancia. Su intención es ayudar a sus compañeros a sobrellevar el viacrucis de los golpes y el retorno a las canchas.

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