9 de diciembre de 2019 16:00

Javier Rivadeneira se consagró en Perú gracias a su vínculo con la Pacha Mama

Javier Rivadeneira. Foto: Cortesía

Javier Rivadeneira (centro) completó la carrera Chachani Trail Extremo 6.075 con un tiempo de 2 horas, 10 minutos y 52 segundos. Foto: Cortesía

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Redacción Elcomercio.com

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Javier Rivadeneira es un maratonista de ultradistancia vinculado a la Pacha Mama (Madre Tierra). Ese vínculo que lleva consigo a cada lugar le ayudó a ganar el Chachani Trail Extremo, competencia de kilómetro vertical que consistía en completar una carrera de subida al volcán Chachani (Arequipa, Perú) de 6 075 metros de altura que, según la organización, es la más alta del mundo en este tipo de retos.

Este hito fue alcanzado por el deportista en un tiempo de 2 horas, 10 minutos y 52 segundos, con una ventaja de 30 minutos ante sus inmediatos perseguidores Rogelio Mamani (2:40:33) y Juan Ligarda (2:41:19), ambos de Perú.

Él llegó con un mes de anticipación a Perú, después de estudiar minuciosamente cada detalle del Chachani. Pero la preparación más valiosa que realiza antes de subir una cumbre consiste en perdir permiso a la montaña para acceder a ella. “Un montañista tiene que tener una conexión espiritual con la naturaleza. Esto me permite subir de manera más fácil”.


Con el 'permiso' del volcán concedido, Javier estaba listo para el ascenso que arrancó a las 4:00 del domingo 24 de noviembre del 2019. El maratonista corrió el primer kilómetro “súper fuerte”, adaptándose técnicamente a las rutas rocosas que presentaba el trayecto.

Las condiciones climáticas fueron de -6°C. Incluso nevó imprevisiblemente, razón por la cual la organización casi suspende el evento en la víspera de la competencia. En esas circunstancias, Javier tuvo que usar dos pares de guantes, algo que no ha hecho ni en el Cotopaxi. “Cuando entreno en el Cotopaxi no me gusta usar guantes. Pero acá (en el Chachani) tuve que usar dos pares porque sentí que la punta de los dedos empezaban a torcerse por el frío”.

Cuando llegó a la cima la satisfacción fue grande, más por lo realizado que por el premio obtenido. “En montaña no compites con el resto, tienes que competir contigo mismo. Después de llegar con una intervención quirúrgica solo con alcanzar la meta ya era algo grande para mí”, reconoce Rivadeneira, que realizó esta carrera después de una lesión en su rodilla.

Al día siguiente, Rivadeneira sintió “el llamado del Chachani”, y regresó para escalarlo como una forma de agradecimiento por el ascenso exitoso.

Entre sus próximos proyectos, este quiteño de 35 años planifica subir las montañas más altas de Sudamérica.

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