6 de diciembre de 2019 22:14

Dos indultos y doble puerta grande: Fandi y Perera

Miguel Ángel Perera (izq.) debutó en la plaza de Latacunga. ‘Fandi’ (der.) levanta los trofeos simbólicos tras el indulto. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Miguel Ángel Perera (izq.) debutó en la plaza de Latacunga. ‘Fandi’ (der.) levanta los trofeos simbólicos tras el indulto. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Gonzalo Ruiz Álvarez
Desde Latacunga

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La fiesta de los toros volvió a estallar con una gran corrida de toros protagonizada por el ganado y los toreros en la segunda corrida de la Feria de Latacunga 2019. Desde el cuarto toro se desató la lluvia.

Como en el primer día, la materia prima, el toro bravo, fue el libreto de otra tarde inolvidable. Con una gran entrada se lidiaron toros de Huagrahuasi y Triana y se indultaron dos de ellos. Dos más fueron aplaudidos en el arrastre, igual que sucedió el jueves 5 de diciembre. 

‘Rancherito’, de Huagrahuasi – nombre emblemático en la ganadería –, N|°5 de 510 kilos lidiado en quinto lugar, de Huagrahuasi; y ‘Osito’, de Triana, N° 470 de 512 kilos, corrido en sexto lugar merecieron el honor del indulto.

El jueves a un toro se le dio la vuelta al ruedo. En suma tres indultos, una vuelta al redondel y cuatro ovacionados en el arrastre. Todo un record en dos días de toros.

Pero en el transcurso de la tarde de ayer las historias son prolíficas, empezando por la nueva lección del maestro Enrique Ponce. Recibió a la verónica con buen son y una media estupenda. Quite de chicuelinas de corte clásico y una revolera para rematar. Tras los muletazos de inicio, de buen trazo, las series con la mano derecha fueron soberbias. Empezaba la lección. Especialmente pródiga por ese pitón y el remate de poncinas, marca de la casa. Llegaron unos elegantes naturales ayudados y un forzado de pecho de pitón a rabo. Estocada caída, casi entera y dos descabellos para una cariñosa y respetuosa vuelta al redondel.

Cayó el agua en el cuarto y el valenciano sacó su propia agua del pozo de su torería ya clásica, para inventarse una faena excelente, en tablas, exprimiendo lo de bueno que tenía el toro – su nobleza - y soslayando sus defectos - la tendencia a los adentros-. Quiso matar recibiendo y luego llegó una estocada que dejó todo en vuelta al anillo y una ovación de gala cerrada, en medio del clamor general.

Un gran lote de movilidad, fijeza y transmisión fue para David Fandila, ‘El Fandi’. En su primero llamó la atención lo corto que cogía el capote para lancear luego de la larga cambiada de rodillas, y se mostró variado.

Con banderillas dos cuarteos y un par al violín metieron al público en cuestión. Fue una faena donde la alegría de la embestía complementaba con el toreo bullidor del torero, con pases de todas las marcas y un inicio donde el temperamento fue contenido por doblones mandones. La fijeza del toro y su transmisión y la entrega del torero llevaron a una fase de rodilla en tierra, de muletazos por el pitón derecho y desplantes y adornos varios. Tres cuartos de estocada tendida y oreja paseada entre ovaciones.

El torero de Granada volvió a desplegar su repertorio con capa – zapopinas en el quite -, muleta y banderillas ante un gran toro, de nombre ‘Rancherito’, de Huagrahuasi que embistió con nobleza y repetición de principio a fin y además tuvo una larga duración para la faena de conexión y altas revoluciones de ‘El Fandi’. La temperatura de contagio en los tendidos iba decantando un indulto que llegó en medio del fervor popular. Dos orejas y rabo y vuelta celebrada.

Llegaba Miguel Ángel Perera para debutar en esta plaza. Un primer tercio sin lustre ninguno fue el preámbulo para una excelente faena de muleta, donde la embestida humillada y de ritmo del toro afloró por el buen trato del diestro con temple superior y una estética personal que fue cautivando al toro – que sacó su buen fondo - y al público. Gran faena que la espada en dos pinchazos redujo en su premio a una vuelta al ruedo entre aplausos generales.

El sexto fue un dechado de nobleza y bravura desde el saludo de capa. No se puede torear más bien a la verónica, con formas clásicas y suavidad como lo hizo el torero de Extremadura en la tarde de ayer. Luego de un puyazo soberbio, el péndulo inició una tarea de arte, técnica y magisterio, de manos bajas y muletazos hondos y tersos. Gran toro, notable de nobleza y calidad y gran torero, para un conjunto impecable, limpio y transparente como es el toreo puro. Llegó el merecido indulto de ‘Osito, de Triana como digno cierre de una corrida que también pasará a la historia. ¡Lo que se perdieron quienes se quedaron en casa!

Ovación estruendosa a Ponce, Puerta grande para Perera, ‘El Fandi’. Y José Luis Cobo, ganadero y empresario, gestor de una gran feria 2019.

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