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Los hinchas albos acompañaron a su club en Guayaquil en la primera final

Un grupo de hinchas se colocó en los exteriores del hotel donde concentró Liga de Quito, en Guayaquil. Ricardo Abad y William Paguay se encontraron en el Alberto Spencer. Foto: Ronald Ladines / EL COMERCIO

Un grupo de hinchas se colocó en los exteriores del hotel donde concentró Liga de Quito, en Guayaquil. Ricardo Abad y William Paguay se encontraron en el Alberto Spencer. Foto: Ronald Ladines / EL COMERCIO

Un grupo de hinchas se colocó en los exteriores del hotel donde concentró Liga de Quito, en Guayaquil. Ricardo Abad y William Paguay se encontraron en el Alberto Spencer. Foto: Ronald Ladines / EL COMERCIO

Mohamed Masoud recogía el dinero de sus compañeros, hinchas de Liga de Quito, para asegurar los fondos destinados al regreso a la Capital, luego de la primera final que estaba prevista para disputarse en la noche del miércoles 12 de diciembre, entre su equipo y el Club Sport Emelec.

Cerca de 20 aficionados albos se concentraron en los exteriores del hotel Sheraton, en el norte de Guayaquil, donde también estaban alojados los jugadores de Liga. Su intención era alentarlos antes de que salieran rumbo al estadio George Capwell.

Masoud era el líder de este grupo de aficionados, que se dieron formas para viajar desde Quito para estar presentes en la primera final. El hincha lamentó una supuesta falta de apertura de la directiva de Emelec, para que la barra alba pueda adquirir las entradas.

“Empezaron a vender el lunes solo aquí en Guayaquil, luego suspendieron y después dijeron que se acabaron. Los que pudimos venir es porque hicimos un esfuerzo y nos aventuramos a no conseguir los boletos”, contó el hincha.

La directiva de Emelec únicamente vendió los boletos para la afición visitante, que se debía ubicar en la general de la calle Pío Montúfar, en una isla ubicada en una tienda de electrodomésticos en Guayaquil. Solo se expendían dos entradas por persona.

En esta ocasión, el conjunto eléctrico no cedió entradas a Liga para que pudiera venderlas en Quito. Extraoficialmente se conoció que los azules dispusieron 500 boletos para los azucenas.

Según contó Masoud, esas restricciones evitaron que la agrupación Muerte Blanca pudiera viajar en grupo, de manera organizada, como es habitual “Cada uno vino por su parte, en buses, carros propios y los que tenían un poco más de dinero, en avión”, contó.

Mientras él conversaba con este Diario, los demás hinchas se quejaban por la falta de entradas. Algunos tuvieron que comprar a revendedores; el boleto para su localidad costaba oficialmente USD 18, pero fuera de las ventanillas se lo conseguía en USD 35.

“La fiesta será en Quito (estadio Rodrigo Paz), nos hemos preparado para ese partido. La directiva de Liga confirmó que la prioridad es para nosotros; no es por revanchismo, pero creo que debemos ser recíprocos”, dijo el hincha.

Ricardo Abad y William Paguay se encontraron en el Alberto Spencer. Foto: Ronald Ladines / EL COMERCIO

Los hinchas tenían previsto salir rumbo al estadio Capwell a las 17:00, porque por disposición de la Policía Nacional debían ser los primeros en ingresar a su localidad.

Diego Castro, representante de LDU, manifestó que para la segunda final se dará prioridad a la afición local.

Lino Proaño, de la Comisión de Seguridad de la FEF, había dispuesto –con la Policía Nacional- un operativo para custodiar a la barra blanca. Según la planificación, ellos debían llegar al estadio Alberto Spencer para luego ser acompañados hasta el Capwell.

Eso no se cumplió, debido a que no hubo una caravana organizada por la barra. Ricardo Abad esperaba a la barra en el Spencer; él llegó a Guayaquil la mañana de ayer desde Riobamba, para apoyar a LDU.

Abad pertenece a la barra Muerte Blanca, específicamente a la facción ‘Centro del País’, que agrupa a hinchas de Latacunga, Ambato, Riobamba y otras ciudades de la Sierra central. Estaba acompañado de otros seis amigos.

“Fue un problema conseguir los boletos, por eso tuvimos que descartar la idea de los buses. Apenas termine el partido regresaremos a nuestras ciudades, ojalá nos ayude la Policía”, contó el aficionado de 20 años.

Junto a él estaba William Paguay, que pertenecía a la misma facción. Contó que estuvo en el último partido entre albos y eléctricos, por la fecha 21, y que tuvo los mismos problemas para conseguir la entrada para el Capwell.

Para el partido de ayer se destinaron 800 uniformados policiales. El estadio Capwell cuenta con cámaras conectadas al sistema ECU 911, para precautelar la seguridad de los aficionados.

Cerca de las 16:00, los hinchas blancos se agruparon en la Ciudadela Modelo, ubicada junto al estadio Modelo Alberto Spencer, para después salir al estadio Capwell.