9 de enero de 2019 00:00

Gabriel Corozo volvió de España y busca su revancha en Ecuador

Gabriel Corozo después de una práctica en el complejo de Huizhil, en Cuenca. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Gabriel Corozo después de una práctica en el complejo de Huizhil, en Cuenca. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Manuel Quizhpe. Redactor (D)
mquizhpe@elcomercio.com

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Sonriente, respetuoso, accesible a las entrevistas y decidido a dejar atrás los momentos difíciles vividos en España. Así se muestra Gabriel Corozo, quien retorna al fútbol ecuatoriano en busca de una revancha deportiva.

El lateral derecho guayaquileño de 24 años experimenta cierto exceso de peso por su inactividad física, registrada desde hace nueve meses. El 28 de marzo del 2018 sufrió la rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda en una práctica con el Elche, de la Segunda División de España.

Esa lesión lo alejó del fútbol. En ese entonces circuló un video a través de las redes sociales sobre el suceso. Allí se observa cómo el jugador salía llorando de la cancha, sentado en una hielera y empujado por los utileros del conjunto español. Fue uno de sus peores momentos en España.

Llegó por un año al Elche procedente de Granada B, que era dueño de sus derechos deportivos. Después de la lesión recibió un trato descortés de la dirigencia, porque lo despidieron y le cerraron las puertas del club. Corozo insiste que ese tema quiere olvidarlo.

Sin embargo, esa experiencia la asume como un aprendizaje en su carrera. Jugó en el Granada C.F. entre el 16 julio del 2014 y el 14 de agosto del 2017. En ese club sufrió la lesión de la rodilla derecha. Al Elche se vinculó el 15 de agosto del 2017 y por la fractura no terminó su contrato de un año.

A su criterio, se adaptó pronto al fútbol europeo y siempre tuvo la confianza de los entrenadores. Su mejor temporada fue el 2015, cuando actuó en la mayoría de los encuentros. En su periplo por la Segunda División del fútbol español jugó 82 partidos.

Su mejor desempeño coincidió con la llegada a Granada (ciudad española) de su esposa, Lilibeth García, quien ahora tiene 30 años. Con ella superó la soledad y el problema que tenía con la alimentación. “Empecé a alimentarme bien, con comida ecuatoriana, como el encebollado y el cebiche”.

García, también guayaquileña, tenía dos hijos cuando se casó con Corozo. Ellos son: Dominick y Sebastián García, de 13 y 10 años. Con el futbolista tiene dos hijos: Dafny y Harlep Corozo, de 4 y 2 años. Ellos, por ahora, residen en Guayaquil, pero en pocos días se radicarán en Cuenca.

Durante su permanencia en España vivió momentos gratos y aprovechó de la mejor manera su tiempo disponible. Estudió inglés y ahora puede defenderse con ese idioma en cualquier país. Hizo los trámites de nacionalización española y espera que se haga realidad entre abril y junio. “Quiero volver a jugar en España, sin la etiqueta de extranjero”.

El exdefensa de Liga de Quito retornó al país con el propósito de tomarse una revancha. Está en desacuerdo con quienes opinan que volver al fútbol nacional significa un retroceso. Para él es una excelente oportunidad, una nueva ilusión, porque quiere tomar impulso y aprovechar la confianza ofrecida por los directivos del Deportivo Cuenca.

Según Vicente Brito, médico del representativo azuayo, Corozo viene de dos cirugías complicadas, realizadas por grandes cirujanos ortopédicos de Europa. “Sus rodillas están en buenas condiciones físicas, no tiene ninguna contraindicación para la actividad física”.

Por su inactividad, contó  el galeno, está con casi 6 kilos de sobrepeso. Su trabajo específico, por ahora, es bajar ese exceso de peso y recuperar la confianza en la biomecánica de sus rodillas. En las próximas dos semanas hará fortalecimiento muscular en gimnasio, a doble jornada.

El futbolista entró en un régimen alimenticio controlado. El exseleccionado nacional Sub 20 pudiera sumarse al grupo en tres semanas y entrenarse a la par con la mayoría de los compañeros. Para ello debe bajar entre 4 y 5 kilos.
Su mejor temporada en Ecuador fue en el 2013, cuando jugó 40 partidos con Liga de Quito en la Serie A. Además, con 18 años fue convocado a la Selección de mayores.

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