17 de August de 2012 00:01

Sixto Vizuete: Nadie mete mano en los equipos que dirijo, yo soy la cabeza

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Sixto Vizuete. Entrenador de El Nacional
Hoja de vida
Datos personales.  Nació en Guaytacama (Cotopaxi) el 13 de enero de  1961.
Trayectoria.  Campeón Panamericano del 2007, mundialista Sub 20. Dirigió a la Tri mayor y hoy a los ‘rojos’.

Siempre hay problemas en una transición. El anterior técnico (el uruguayo Mario Saralegui) consiguió en un modelo de juego un sistema, una filosofía. Y el cambiar este modelo es complicado. Debemos implementar nuestra manera de trabajar, nuestro sistema, estilo, metodologías, filosofía, etc. y eso toma tiempo. En algún momento debía darse ese desequilibrio por esta transición. Recibimos el equipo en momentos difíciles y contra rivales de jerarquía (Emelec, Liga, Barcelona). Desde entonces es evidente esa irregularidad.

Pero debutó contra Emelec con goleada (3-0) con un fútbol contundente, ¿por qué el equipo decayó?

Por lo general, el primer partido siempre se gana. Los jugadores buscan mostrarse ante el nuevo entrenador. Ocurre en la mayoría de los equipos. Pero eso no reflejó una mejoría en El Nacional. Ahora, paso a paso estamos afrontando este nuevo proceso, viendo el esquema, coordinando las líneas (defensa, medio campo, delantera), mecanizando movimientos, conociendo a los jugadores. Esto último es fundamental, porque no es lo mismo verlos desde las gradas que tratarlos y conversar con ellos diariamente. Ahora ya sé lo que es El Nacional.

¿Es decir, al inicio usted no tenía pleno conocimiento de la realidad del equipo?

Llegué con mucha alegría y optimismo a un equipo histórico y exitoso en el fútbol ecuatoriano. Pero hoy estamos en otra época, con otros jugadores y otra mentalidad. Incluso, la preparación física y técnica es diferente en todo el mundo, no solo en el país. Entonces, nos ha costado adaptarnos mutuamente, en conocernos.

Cuando estuvo al frente de la Selección, hubo críticas que decían que usted no tuvo liderazgo, que le imponían alineaciones y jugadores. ¿Aquí usted posee todo el control del plantel, de la disciplina, de las situaciones como líder del cuerpo técnico?

Cuando estuve al frente de la Selección fui el mejor cuando ganábamos y el peor cuando perdíamos. Esto ocurre con otros técnicos. En El Nacional pasa lo mismo. Derrotamos a Barcelona y Emelec, tuvimos buenas victorias contra otros rivales y las críticas eran positivas. Y cuando perdimos puntos nos convertimos en los peores. Es responsabilidad de jugadores y cuerpo técnico. Nadie mete mano en mi equipo, yo soy la cabeza. Sí recibo sugerencias de mis colaboradores, que para eso están, pero nada más. Nadie me impone nada. Si hubiera dejado que metieran mano en la Selección, no hubiera logrado el título Panamericano, ni hubiera sido exitoso con los combinados menores ni hubiera peleado la eliminatoria hasta el final.

Cuando usted asumió la dirección del equipo, usted dijo que El Nacional sería arrollador, contundente. La realidad es otra. ¿Cuál es su discurso ahora?

Se interpretaron mal las intenciones de mis palabras. El Nacional históricamente siempre fue un equipo grande, glorioso, exitoso, un permanente candidato a los títulos. En condición de local o visitante, este equipo, sin importar el día y la hora, era arrollador, contundente, metía presión. Eso quise resaltar en mi presentación y durante este tiempo. Antes, El Nacional físicamente corría mucho y solo le bastaba acelerar un poco para ganar un partido. Y eso quería recuperar yo. No sabía, cuando asumí, si lo lograría.

¿Ahora ve que es complicado cumplir ese propósito?

Ahora conozco la realidad del equipo. Conozco a mis jugadores. Desde el inicio les pedí entrega y sacrificio. Empezamos a buscar con mi cuerpo técnico ese acercamiento al juego de aquel equipo de antaño, que generaba temor en cualquier cancha. Hemos mejorado, conseguimos resultados buenos y malos. La idea es que los hinchas sepan que estamos en ese camino, atravesando ese desequilibrio que ya mencioné.

Pero en ciertas ocasiones usted cuestionó a sus propios jugadores...

El análisis lo realizan principalmente los periodistas, que miran y comparan jugadores y presupuestos de todos los clubes. Le di el respaldo a mis jugadores. No contratamos a nadie más porque la economía del equipo no es de lo mejor como en el caso de otros, hay que ser sinceros. Estoy afrontando el torneo con el plantel que tengo. Cometemos errores en la defensa y en el ataque y eso buscamos corregir día a día. Si sigo en el equipo, quiero armar un plantel competitivo para el 2013, de acuerdo con mi modelo. El plantel actual yo no lo armé, sin decir que son malos jugadores.

¿Es amigo de sus dirigidos o mantiene distancias para tener autoridad?

No puedo ser muy amigo ni tampoco soy enemigo de los jugadores. Para eso también están mis colaboradores, como nexos. Yo procuro inculcarles siempre actitud ganadora. Debo mantener la condición jerárquica, pero con el apoyo del plantel.

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