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Mushuc Runa, un equipo indígena en la élite del fútbol ecuatoriano

El orgullo de Chibuleo. Los jugadores y el cuerpo técnico del Mushuc Runa exhibieron el poncho que caracteriza a los oriundos dellugar. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El orgullo de Chibuleo. Los jugadores y el cuerpo técnico del Mushuc Runa exhibieron el poncho que caracteriza a los oriundos dellugar. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

El campeonato ecuatoriano de fútbol tiene este año un singular protagonista: el club indígena Mushuc Runa, nombre en quichua que significa “hombre nuevo“. Anclado a una cooperativa de ahorros del mismo nombre de Ambato, en la región central de Ecuador, el Mushuc Runa logró esta temporada su ingreso a la máxima categoría, tras diez años de trabajar en divisiones inferiores.

Su dirigente principal, Luis Chango, indígena ambateño, aspira a “quedar entre los seis primeros de la Serie A y optar por la participación en un torneo internacional”.

Quizá no es una quimera, pues el Mushuc Runa fue calificado por los medios locales como el cuadro de mejor progreso en el fútbol profesional del país. El secreto es “nuestra seriedad y que sabemos aprender”, asegura Chango, que supo descifrar las claves para moverse en los esquemas del fútbol profesional ecuatoriano, donde el equipo trabaja en su imagen y en su marca.

Su emblema es un poncho, por lo que el equipo es ya conocido en la hinchada con el equipo del ‘ponchito’. En los contratos y presentaciones, no obstante, ostenta el denominativo de “Mushuc Runa Sporting Club“.

En sus albores, el equipo se conformó con varios integrantes de comunidades indígenas de los alrededores de Ambato, pero la necesidad de competir con equipos mayores obligó a la incorporación de jugadores profesionales.

No obstante, el Mushuc Runa no descuidó sus raíces y mantiene en nómina al delantero Serafín Pandi, de la etnia Chibuleo, como a su único miembro indígena. “Es difícil para un indígena abrirse camino en esta profesión”, admite el atacante, que pese a todo se muestra dispuesto a dar la batalla y abrir el camino.

El ascenso a la serie mayor del fútbol de Ecuador conllevó el compromiso de contrataciones internacionales y Mushuc Runa fichó para 2014 a los argentinos Sebastián Blasquez (arquero), Federico Almerares (atacante) y Maximiliano Barreiro (delantero) y al uruguayo Fernando López (defensa).

En la primera fecha del fútbol ecuatoriano, el equipo tuvo que vérselas el fin de semana con el campeón nacional, Emelec, ante el que perdió por un digno 1-0 y demostró fuerza y organización en sus filas, bajo la organización del entrenador argentino César Vigevani.

Chango, presidente vitalicio del club, sueña con que en todos los equipos de la Serie A tengan algún día jugadores de pueblos originarios. “¿Por qué no tener indígenas en la selección y en los equipos grandes?”, se pregunta. Un sueño que ha empezado a cumplir y que ha sido recibido con gran expectativa y cariño por los aficionados del país, donde la comunidad indígena tiene una fuerte presencia en la población.