9 de October de 2011 00:07

Messi, otro ganador en la jornada

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Irresistible y simbólica. La noche de ‘Leo’ Messi, acaso, no fue su mejor versión vestido de celeste y blanco. Tuvo clase, tuvo gol, tuvo destellos del genio que el mundo conoce. Sin embargo, lo suyo, en la ventosa noche del viernes en el Monumental, fue algo más importante que aquello. Fue, a su manera, el otro gran ganador. Detrás de la Argentina (y su convincente 4-1), detrás de ‘Pipita’ Higuaín (figura y goleador), Messi jugó su propio espectáculo. No solo del mágico botín izquierdo vive el hombre: lo suyo traspasa el gol, la asistencia, la gambeta repentina. Fue el partido en el que se recibió de líder. También brindó una exhibición, a su modo. A su estilo.

‘La Pulga’ fue por primera vez capitán en Buenos Aires, gritó como casi nunca, sintió el afecto del público y, sobre todo, volvió a convertir en forma oficial luego de 16 cotejos. Deslumbró.

Para el entrenador Alejandro Sabella, el conductor, Messi es el mejor jugador del mundo y, como consecuencia de aquello, debe ser el líder del grupo humano. Fue, en realidad, la cuarta vez que lució la cinta. Las anteriores fueron contra Grecia, en el ciclo de Diego Maradona, en el Mundial, y después, con Sabella, en la gira inaugural en la India y Bangladesh frente a Venezuela y Nigeria. Pero lo del viernes fue diferente. Fue, de algún modo, el comienzo de una nueva leyenda en el seleccionado. Obligado por la situación, responsable por el escenario o, tal vez, convencido de su nueva faceta, discutió con el árbitro, protestó más de un fallo y hasta les expuso su desagrado a algunos de sus compañeros cuando la goleada, todavía, no era un resultado cercano.

Se quitó otro peso. Se sabe de memoria: la red es parte de la extensión de su botín. Cuando ensaya un remate, posiblemente termine en el arco. Pero en la Selección, en esta suerte de relación esquiva, en la que algunos maliciosos exageran hasta la zoncera, hacía rato que no podía marcar.

Fueron, exactamente, interminables 16 partidos oficiales (eliminatorias, Mundial y Copa América) sin convertir. Exactamente 913 días. Desde el 28 de marzo del 2009 frente a Venezuela (4-0), el día del debut oficial del ciclo del polémico Maradona rumbo a las eliminatorias para Sudáfrica 2010, en el Monumental. Después, ya no convirtió ni en el resto de esas eliminatorias, ni en el Mundial de Sudáfrica, ni en la Copa América. Desde entonces, si bien anotó cinco goles (dos a España; Brasil, Portugal y Albania), todos fueron en amistosos.

Hasta la noche del viernes. Con ese zurdazo exquisito, luego de un pase a lo Bochini de ‘Pipita’, su compañero de aventuras en el ataque, en esta ocasión. Y pudo haber anotado alguno más. No lo desvela, claro: los reyes pueden vivir sin corona. Messi sabe lo que vale: su brillo supera cualquier estadística esquiva.

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