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El ‘Mago’ se perderá 4 meses del torneo

El domingo en el Atahualpa. Fernando Iza (izq.) y Juan Barriga sacan el botín a Franklin Salas, después de la lesión.

El domingo en el Atahualpa. Fernando Iza (izq.) y Juan Barriga sacan el botín a Franklin Salas, después de la lesión.

Con la cabeza gacha y su ensortijada cabellera cubriéndole parte de su rostro, Franklin Salas recibió ayer la visita de Edgardo Bauza, técnico de Liga, y de 10 periodistas de radio, prensa y televisión.

Con la mirada puesta sobre el teclado de su iPhone, el ‘Mago’, como conocen al delantero albo que anteayer contabilizó su cuarta lesión de gravedad, esperó que todos ingresaran a la habitación para voltear a verlos.

“Que tal chicos, cómo van”, fueron las palabras con las que dio la bienvenida a los periodistas.

Inmediatamente apartó el celular de su mano derecha y con la izquierda se acomodó su cabellera, así como la bata y la sábana beige que cubrían su cuerpo.

Sus ojeras revelaban la mala noche que atravesó el domingo, tras superar una operación que duró dos horas y media, a causa de una lesión de tibia y peroné (en el tobillo derecho), que sufrió en el partido ante Universidad Católica, por la fecha 12 de la Serie A.

En la habitación del Hospital de Los Valles, en Cumbayá, Salas apretó sus manos cuando los periodistas le preguntaron por qué se golpeó su pierna, mientras estuvo en el suelo.

“Tenía rabia, iras, estaba enojado. Quería colocarme el tobillo en su sitio, pero no pude; estaba roto”, comentó indignado.

“¿Y que más puedo sentir?”, respondió el jugador que se lesionó, tras caer abruptamente después de disputar el balón con Óscar Baguí, de la Católica.

Salas llegó al Hospital de Los Valles creyendo que el empujón de Baguí originó la doble frac-tura. Pero esa idea desapareció cuando miró las grabaciones del partido y comprobó que tras saltar en el aire cayó mal y no asentó bien el pie, lo que causó que se doblara el tobillo.

“Son lesiones que hay que afrontar”, comentó mientras dirigía su mirada a Bauza.

Las preguntas de los periodistas pasaron a segundo plano cuando el entrenador Bauza dijo “bueno, ya salgan todos, que el doctor pidió que no lo molesten tanto”.

Esa frase hizo, por un instante, sonreír al ‘Mago’, quien estuvo acompañado de su esposa Verónica Cando y su hija Geisha, de 3 meses de nacida.

Cando, que pasó la noche en el hospital, entró a la habitación a las 09:50, empujando un coche de color rosado en el que transportaba a su hija.

Ni Cando ni Bauza se refirieron a la lesión de Salas. Solo Rodrigo Paz, dirigente de Liga de Quito, que también visitó al jugador, dio declaraciones.

“Es una lástima lo que le ocurrió a Salas. Ahora se lo ve tranquilo en relación con las anteriores lesiones”, argumentó Paz.

Salas estará alejado de las canchas cuatro meses, según el médico Juan Barriga.

El ‘Mago’, a quien tras la operación le colocaron un tornillo en el tobillo y una bota de yeso, tenía previsto salir ayer del hospital de Los Valles.