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Franklin Guerra se entrena y estudia Admistración de Empresas en la cuarentena

Franklin Guerra, futbolista de Liga de Quito, durante un entrenamiento en una finca de su propiedad en Manabí. Foto: cortesía

Franklin Guerra, futbolista de Liga de Quito, durante un entrenamiento en una finca de su propiedad en Manabí. Foto: cortesía

Franklin Guerra, futbolista de Liga de Quito, durante un entrenamiento en Manabí. Foto: cortesía

Franklin Guerra sale de su finca, en Manabí, todas las mañanas de los miércoles en busca de verduras y abarrotes. Va con mascarilla y guantes, junto a su tío, en un auto, para comprar los alimentos y proveerlos a su familia.

El ‘Mariscal’, llamado así en Liga de Quito, fue a refugiarse en su propiedad junto a sus abuelos, sus primos, su esposa y dos de sus tres hijos. “Vine para estar cerca de mis abuelos y ayudarlos económicamente. También para que mis hijos tengan espacio y no sientan el encierro de estar en un departamento en Quito”, cuenta a este Diario el zaguero de 28 años y titular fijo en las alineaciones del técnico Pablo Repetto, con el que conquistó el título nacional del 2018.

Solo busca las verduras y los abarrotes en Portoviejo. De las carnes y los pescados no se preocupa. Amigos y conocidos los llevan a su hogar, bajo pedido. También se encarga de ayudar a sus hijos, quienes reciben clases virtuales.

Por las mañanas, se entrena con las instrucciones de los preparadores físicos de la ‘U’ a través de la plataforma Zoom y, por las tardes, se sienta a la computadora para cumplir las tareas de sus estudios de Administración de Empresas, de la UDLA. ¡Pasa a full!

Así es la rutina del jugador que se trasladó hace un mes a Manabí luego de permanecer 20 días de cuarentena en Quito tras el regreso de Liga, desde Sao Paulo, donde jugó la Copa Libertadores.

“La verdad no he sentido mucho la cuarentena por todas las actividades que tengo acá”, cuenta y añade “los entrenamientos por Zoom son más fuertes que si estuvieras en cancha”.

Con todo, el defensa extraña la cancha de Pomasqui, los partidos en el estadio de Ponciano, los hinchas, la pelota, en fin… el fútbol.

La paralización del campeonato y los torneos internacionales por la pandemia lo encontraron en un momento en que él consideraba que era su momento para ser convocado por Jordi Cruyff y llegar a jugar un partido oficial con la selección ecuatoriana. Hace un par de meses, el coordinador Claudio Campos ya lo había llamado hace algunos meses para conocer si tenía los papeles en regla y pasaporte.

¿Por qué no ha llegado a jugar en la Selección un partido oficial? “El año pasado ya tuve convocatorias. Pero solo estuve en microciclos. Siempre se me cruzaban esos microciclos con partidos de Liga. Para ser sincero mi objetivo de este año es estar en la selección”.

¿Qué le ha faltado para cumplir ese objetivo? “Este es mi momento para la Selección”, expresa a través de la línea telefónica mientras se escucha de fondo los gritos de sus hijos Franklin (de cinco años) y Emiliano (de dos) lanzan gritos, quienes juguetean a su alrededor.

Ratifica que es su momento para ser convocado, pues considera que mejoró su rendimiento en los últimos tres años, tras vincularse a Liga.

Antes de vincularse al club, recibió la llamada de Pablo Repetto, aunque el técnico nunca le garantizó la titularidad. “Mucha gente decía que solo venía para ser suplente, pero con trabajo demostré y me gané la titularidad. Yo sabía que podía triunfar en Liga y lo hice”.

Eso sí, pese a su anhelo de jugar en la Tricolor no olvida que el fútbol está paralizado y aún hay incertidumbre por una reanudación del Campeonato y los torneos internacionales.

Con esto, aún no tiene una postura clara sobre una posible reducción de sueldo a los jugadores de LDU y a sus colegas de profesión. “Todo está difícil ahora. Hay que ver algunos detalles y ponernos de acuerdo (sobre retención de sueldos en Liga). Nosotros también somos trabajadores”, expresa que pasó a ser conocido como ‘El Mariscal’ en Liga diferente al de ‘El General’, con el que le llamaban en El Nacional. Es un apelativo que le gusta.