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La deuda de Emelec en la Copa

Emelec hizo el mérito para llevarse el título de campeón. Eso nadie lo duda. Sus dirigentes y Alfredo Arias, su entrenador, le dieron ese ‘plus’ de equipo con un juego equilibrado, agresivo -en ocasiones- y sobre todo goleador.

Esa fue la característica que adquirió el club a
medida que pasaron los cotejos y que se consolidó en el segundo semestre, donde solo tuvo un rival de honor: el Delfín, brillante por lo que hizo con un presupuesto de USD 3 millones.

Arias, criticado por los hinchas, le dio una identidad a su equipo. Inculcó normas básicas en el fútbol, de cómo defenderse y hasta cómo atacar. También le dio valores y abrió otros frentes de aprendizaje en futbolistas que pensaron que ya conocían todo en este oficio. Respaldó y esperó que se recuperara uno de los mejores defensas de la última década: el ‘Patrón’ Jorge Guagua, quien terminó como capitán. Guagua, de 36 años, logró su sexto título en el país. Su descubridor fue Dussan Draskovic, quien lo promocionó desde que lo conoció en la Asociación Deportiva Naval.

Atrás queda el campeonato ganado. Ahora vuelve a escena la deuda pendiente que tiene con su historia. Esa es la de trascender en la Libertadores, donde su mejor participación fue en 1995. El 2018 será su reto y ojalá que lo consiga porque está liderado de un empresario (Nassib Neme) que se constituyó en uno de dirigentes más exitosos del club guayaquileño.